NI EN COREA DEL NORTE HAY TANTO CONTROL COMO EN ESPAÑA Y VOSOTROS,, ESPAÑOLES DE MIERDA, LO APLAUDÍS TODO. Por Carlos Garcés.
NI EN COREA DEL NORTE HAY TANTO CONTROL COMO EN ESPAÑA Y VOSOTROS,, ESPAÑOLES DE MIERDA, LO APLAUDÍS TODO. Por Carlos Garcés.
Mirad a vuestro alrededor y abrid los ojos de una vez. No hace falta cruzar ninguna frontera para ver lo que antes solo se veía en las peores pesadillas. Está aquí, en nuestras calles, en nuestros pueblos, en cada rincón de nuestra vida cotidiana.
Nos están rodeando de cámaras que no solo ven, sino que reconocen vuestra cara, escuchan vuestra voz, saben quién sois y por dónde andáis. Cámaras por todas partes, vigilando cada paso, como si fuéramos delincuentes en libertad vigilada. Ya no llamas y te contesta una persona: llamas y te habla una máquina que te ordena opciones, que te hace esperar, que te trata como un número más. Ya no puedes ir a ninguna administración sin cita previa, como si tu tiempo no valiera nada, como si tu presencia fuera una concesión que ellos te otorgan cuando les parece bien. Hasta los contenedores de basura ya no son de todos: ahora en cada vez más lugares hay que tener una llave digital para poder tirar lo que sobra. Controlan lo que comes, lo que tiras, lo que dices, por dónde vas. Lo quieren todo medido, todo registrado, todo bajo su ojo implacable. Y muy pronto lo harán dentro de vuestra casa. Y todo gracias a las letales antenas 5G que inundan todos los lugares.
Ni en Corea del Norte hay tanto control como aquí.
Y lo más vergonzoso no es que ellos lo hagan: lo más vergonzoso es que vosotros lo aceptéis. Que lo llevéis como si nada. Que os quejéis bajito y luego hagáis lo que os mandan. Que a quienes protestan los miréis como si estuvieran locos. Que os encante la comodidad de que decidan por vosotros, aunque sea vuestra vida y libertad lo que estéis entregando a cambio.
Durante décadas muchos de vosotros señalabais con el dedo a otros países. "¡Mira cómo viven allí!", decíais con suficiencia. "¡Qué control y falta de libertad tan terrible tienen allá!". Y mientras tanto, aquí, en vuestra propia casa, os iban poniendo las cadenas una a una, y vosotros las llevabais puestas sin quejaros. Y ahora tenéis más vigilancia, más control, más seguimiento que aquellos que tanto criticabais. Y no decís nada.
El 99,5% de vosotros vivís, como lo que sois, borregos encantados. Os gusta que os lleven. Os molesta quien se sale del rebaño. Os incomoda quien alza la voz. Y mientras tanto, esta criminal y genocida casta política e institucional, todos ellos, sin excepción alguna, al servicio de la AGENDA 2030, os va cerrando la jaula poco a poco, y vosotros acudir a votar cuando toca y les dais las gracias por ello.
No es el sistema el que los mantiene a ellos: sois vosotros con vuestra sumisión silenciosa. No son ellos los fuertes: son pocos y cobardes. Lo que pasa es que vosotros habéis olvidado lo que es ser libre. Habéis confundido libertad con hacer lo que te dejan hacer mientras no molestes. Y así no es libertad.
No culpes al lobo si tú mismo le abres la puerta del corral. No te quejes del control si tú mismo te prestas a ser controlado. No hables de dignidad si la tuya la has cambiado por tranquilidad. Mientras aceptéis que una máquina hable por vosotros, que una cámara os vigile sin que os importe, que necesitéis permiso para vivir en vuestra propia tierra, entonces no sois ciudadanos: sois datos que se mueven según les conviene a ellos.
Están robotizando vuestra existencia para que dejéis de ser personas. Y lo están consiguiendo no por la fuerza, sino porque vosotros les estáis ayudando. Lo estáis haciendo fácil. Demasiado fácil.
Despertad contra toda la gentuza que vive de la política sin excepción alguna, antes de que no quede nada que recuperar. Porque el día que queráis dar un paso en falso, descubriréis que hasta el suelo que pisáis también lo han medido ellos. Y entonces será demasiado tarde para preguntar cómo ha podido pasar aquí.

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