CASTIGAR LA VEJEZ: LA INJUSTICIA FISCAL DEL IRPF A LOS JUBILADOS. Por Carlos Garcés.


CASTIGAR LA VEJEZ: LA INJUSTICIA FISCAL DEL IRPF A LOS JUBILADOS. Por Carlos Garcés.

Tras toda una vida de trabajo, madrugadas, esfuerzo y sacrificio, la llegada a la jubilación debería representar el descanso merecido y la tranquilidad económica. Sin embargo, para millones de ciudadanos, la realidad al cobrar su primera pensión es un jarro de agua fría: el Estado sigue metiendo la mano en el bolsillo del pensionista a través del IRPF.

​Resulta inadmisible que una prestación que se ha financiado a base de cotizaciones sociales durante décadas vuelva a ser objeto de sangría fiscal. Hablamos de dinero por el que los trabajadores ya han aportado y sudado durante 30, 40 o más años de vida laboral. Volver a gravar la pensión no es otra cosa que un castigo injustificable al esfuerzo acumulado, una vuelta de tuerca impositiva que muerde el poder adquisitivo de quienes más protección y respeto merecen.

​En un contexto de inflación desbocada, donde el coste de la vida, los medicamentos, los suministros básicos y el mantenimiento del hogar no dan tregua, descontar el IRPF de las pensiones ahoga la economía de nuestros mayores. Se impone una fiscalidad voraz que reduce el dinero neto disponible, obligando a muchos pensionistas a hacer malabares para llegar a fin de mes tras haberlo dado todo por el país.

​Lo más indignante de esta situación es el silencio implícito y la canallesca  complicidad de toda la clase política, sin excepción alguna. A la hora de defender el bolsillo de los ciudadanos, no hay siglas ni diferencias ideológicas: todos los partidos, de un extremo a otro del arco parlamentario, miran hacia otro lado. Alineados con la retórica de agendas criminales globales y directrices supranacionales —como la conocida agenda 2030—, las distintas formaciones prefieren garantizar el flujo constante de recaudación para sostener la maquinaria burocrática y sus compromisos de agenda antes que aliviar la carga de sus propios jubilados.

​No hay excusas ni parches que valgan. Exigir la exención del IRPF en las pensiones de jubilación no es un privilegio, es una cuestión de justicia elemental y de respeto a la dignidad de toda una generación. Mientras la clase política de VOX a PODEMOS siga cobrando sus sueldos a costa del esfuerzo ajeno, los jubilados seguirán siendo las víctimas de un sistema tributario implacable que rehúsa darles el respiro que se han ganado con creces.

Carlos Garcés.
22 de octubre de 2026.









"SENATOR". Carlos Garcés.

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