¿QUÉ HAY QUE HACER? CONCRECIONES DE LA REBELDÍA Y DESOBEDIENCIA INDIVIDUAL
Por Carlos Garcés.
A lo largo de los últimos años he escrito ampliamente sobre la criminal y genocida Agenda 2030, reflexiones y análisis que se pueden consultar libremente en mi blog personal Senator. A raíz del "EXAMEN DIARIO DE COHERENCIA" que vengo publicando en los últimos días —donde invito a que cada cual se mire al espejo antes de acostarse para valorar su grado de resistencia real—, muchas personas me vuelven a preguntar, pública y privadamente, qué es lo que hay que hacer. Qué pasos dar, qué organización crear o a qué líder seguir para combatir y eliminar esta criminal AGENDA de sometimiento.
Lo diré con total claridad: no hay un manual de instrucciones. Quien siga esperando que un colectivo o un partido le resuelva la papeleta, mantiene una mentalidad de siervo. En una sociedad donde el 99,5% ha elegido la servidumbre voluntaria o el silencio cómplice, la resistencia y rebeldía solo puede ser una decisión personal, ética y diaria.
La respuesta exige hechos. Requiere mirarse cada noche al espejo y responder con objetividad: «¿Qué he hecho hoy para no colaborar con el sistema que me somete?»
Para el escaso 0,5% que pretenda plantarle cara a esta estructura desde la coherencia, la rebeldía se concreta en el entorno cotidiano —en el pueblo, en la ciudad, en el barrio— mediante acciones firmes:
- Uso de dinero en metálico: Pagar siempre en efectivo para frenar la bancarización digital y el rastreo absoluto de nuestras transacciones.
- Rechazo a la robotización y a la burocracia digital: Negarse a transigir con las citas previas obligatorias, la atención automatizada y los protocolos tecnológicos de control social..... Exigir ser tratado como Ser Humano no como robot.
- Frenar la financiación del sistema: Cortar cualquier soporte económico o consumo en iniciativas y entidades que sostienen esta agenda.
- No acudir a manifestaciones ni actos públicos: Reconocer que las movilizaciones colectivas están manipuladas de principio a fin para canalizar la frustración y mantener a la gente entretenida en una falsa disidencia.
- Abstención consciente: Rechazar el teatro electoral. No existen políticos menos malos; desde el presidente del Gobierno hasta el último concejal de pueblo, todos son piezas del mismo mecanismo hoy criminal y genocida.
- Partir de la verdad: Mantener la premisa de que todo lo articulado a partir de la farsa del COVID no fue más que el catalizador para la implantación de este modelo.
Quien siga pidiendo fórmulas mágicas solo busca una excusa para no asumir el coste de su propia libertad. La rebeldía no se vota ni se delega: se ejerce a diario en cada acto individual de desobediencia.
6 de septiembre de 2026.

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