NINGUNO TIENE MÁS DERECHO QUE ELLA. Por Carlos Garcés.
La imagen de Maricarmen Abascal —87 años, enferma, arrojada a la calle en camilla tras 70 años en su hogar— resume a la perfección la verdadera naturaleza del Estado: un artefacto liberticida y miserable al servicio exclusivo de la especulación internacional.
Para subir un alquiler a 1.650 euros sabiendo que es inalcanzable hace falta la frialdad de un fondo buitre como Urbagestión. Pero para enviar la fuerza pública, arrancar a una anciana de su cama y dejarla en el asfalto sin alternativa, hace falta la absoluta falta de escrúpulos de la casta política, judicial y policial de este país. Sacar a una mujer vulnerable de su casa no es 'aplicar el derecho': es un acto de terrorismo institucional. Y para colmo, asistimos al repugnante espectáculo de las instituciones pasándose la pelota de una a otra, mareando competencias para lavado de manos y cobardía de no asumir la responsabilidad moral de esta atrocidad.
LO DIGO ALTO Y CLARO: NI UN SOLO POLÍTICO EN ESTE PAÍS DEFIENDE A NUESTROS ANCIANOS. NINGUNO. SON TODOS UNA MIERDA Y DEBERÍAN ESTAR TODOS ENTRE REJAS.
Es una vergüenza e indignación absoluta ver cómo destrozan a una mujer que lleva toda la vida cotizando y construyendo este país, mientras el Estado riega con auténticos dinerales, subsidios y privilegios a gente que viene de fuera sin haber aportado un solo céntimo. No es ineficiencia: es una política deliberada de sustitución, desposesión e ingeniería social.
Ni un solo cargo público, ni un solo juez de despacho, ni un solo parásito con placa tiene la dignidad moral necesaria para pisar el suelo que pisaba esa mujer. Absolutamente TODOS los partidos políticos, de VOX a PODEMOS, y mercenarios del aparato estatal están a sueldo de la criminal y genocida AGENDA 2030. Sirven al mismo amo y le hacen el trabajo sucio al entramado financiero para desposeer al individuo de toda soberanía.
Se llenan la boca hablando de 'derechos' y 'protección social' mientras venden a los ciudadanos al mejor postor y ordenan la ejecución del desahucio. No son autoridades: son una banda organizada de criminales disfrazados de servidores públicos que se encarnizan con los más débiles porque son incapaces de sostener la mirada a la verdad.
Ni la 'ley' es justicia cuando la dictan los tiranos, ni este poder tiene legitimidad alguna cuando destruye vidas.
NI OLVIDO ANTE EL CRIMEN NI RESPETO ANTE SUS INSTITUCIONES PARASITARIAS Y CRIMINALES.

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