Y que en España toda la casta política e institucional lleva décadas pisoteando a la descarada.
Por Carlos Garcés.
Existe una línea trazada antes que cualquier constitución, antes que cualquier partido, antes que cualquier ley del BOE. No la firmó ningún político, no la votó ningún parlamento, no la impuso ningún gobierno. La puso la propia naturaleza humana, y es la misma para todos, en todos los tiempos y en todos los lugares. Se llama Derecho Natural, y es la frontera que ningún poder —por muy legítimo que se diga, por muy moderno que se presente, por muy global que sea— tiene derecho a cruzar.
Sin embargo, en España llevamos décadas cruzándola. Y no por casualidad, no por error: a propósito, paso a paso, con aplauso de muchos y silencio cómplice de más. Toda la casta política e institucional, sin excepción, ha ido abandonando el respeto a lo que es justo por naturaleza para someterse a una agenda extraña, impuesta y criminal: la llamada AGENDA 2030 y todo lo que ella trae consigo. Han cambiado la defensa de la persona por la obediencia a consignas que vienen de fuera y que se ejecutan aquí, en pueblos, ciudades y barrios, cada día con más fuerza.
El Derecho Natural nos enseña algo que cualquiera con sentido común debería entender: no todo lo que se vota es justo. No, porque una mayoría ocupe los escaños tiene derecho a decidir quién tiene derecho a vivir y quién no. No puede llamarse "Derecho" lo que ataca la vida misma. No puede llamarse "compasión" lo que elimina al que sufre. No puede llamarse "progreso" lo que destruye a los más débiles.
El aborto —que arranca la vida del ser más inocente e indefenso en el vientre materno— y la eutanasia —que despacha al anciano, al enfermo o al desamparado con una inyección letal— no son conquistas de la civilización. Son violaciones flagrantes de la ley natural, escritas en papel con tinta de complicidad y sangre. Y quienes las aprueban, quienes las defienden, quienes las aplauden y quienes acuden a votar a quienes las mantienen, todos ellos son cómplices de que esta frontera sagrada se haya roto una y otra vez.
No hay excusa que valga. Quien obedece, quien calla, quien va a las urnas a sostener a quienes pisotean la vida, no es neutral. Quien elige entre dos opciones que ambas avanzan por el mismo camino equivocado, ya ha elegido. La indiferencia es complicidad. La tibieza es traición. Y decir "todos los partidos son iguales pero yo voto al mío" no es prudencia: es poner el sello personal a la barbarie.
La verdad es dura, pero es la verdad: ningún poder, por grande que sea, puede convertir lo injusto en justo. Ninguna votación, ninguna cumbre internacional, ninguna consigna mediática puede cambiar la naturaleza de las cosas. La vida humana merece respeto desde el primer instante hasta el último, y eso no depende de ninguna ley, de ningún gobierno ni de ninguna época. Quien lo olvida, quien lo niega o quien lo permite, se pone del lado de la destrucción, por más que se llame "demócrata", "progresista" o "moderno".
El Derecho Natural permanece ahí, intacto, aunque nadie lo nombre. Sigue siendo la línea que separa la civilización de la barbarie. Y mientras en España sigamos permitiendo que se mate al que está por nacer y al que está por partir, mientras la casta entera sirva a poderes extraños en lugar de servir a la dignidad de su propia gente, no habrá libertad, ni justicia, ni futuro. Solo habrá la vergüenza de haber cruzado la línea que nunca debió tocarse.
La frontera existe. No la hemos trazado nosotros. No tenemos Derecho a borrarla.
Carlos Garcés.
13 de septiembre de 2026.

Excelente artículo, Carlos, pues señala esa “frontera” o línea roja que ningún poder puede cruzar: Vulnerar los derechos naturales e inviolables.
ResponderEliminarTenemos una dignidad y un valor original -https://www.slideshare.net/jegonzal/nuestra-identidad-valor-original-dignidad-y-soberania - que debe ser reconocido y respetado, por quienes fueron elegidos o seleccionados para realizar las funciones de gobierno.
Todos los funcionarios públicos deben asumir sus responsabilidades, y los límites que imponen sus cargos y funciones, para evitar “realizar actos contrarios a los deberes inherentes de su cargo” que siempre están penados con inhabilitación. De todos esos actos contrarios a sus deberes, como esa línea roja, que jamás debe cruzar un funcionario, está la de LIMITAR o “VULNERAR” LOS DERECHOS HUMANOS INVIOLABLES (Art,10 CE), que es el declarado “fin supremo de todo el derecho y acción del Estado” que garantiza la paz social.
Valerie Oyarzun Fontanet, fiscal en la Audiencia Provincial de Lérida, lo expresa bien en esta cita que adjunto:
“… la legalidad no es sinónimo ni de justicia ni de respeto de los derechos y libertades fundamentales… ¿Qué ocurre en caso de que las normas, leyes, disposiciones, cualquiera que sea la forma de positivarlas sean contrarias a los derechos fundamentales, al derecho natural? Sencillamente procede su no cumplimiento, su no ejecución, su no acatamiento. Toda resistencia pacífica a las exigencias o mandatos a órdenes injustas provenientes de la autoridad constituye una manifestación de legítima defensa frente a lo injusto, lo abusivo y contrario a las leyes humanas universales que vulnere los derechos fundamentales”. Así lo advierte el preámbulo de la DUDH de 1948: “Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión”
… Toda medida que pretenda limitar o restringir derechos fundamentales, que constituyan una vulneración de su esencia, incluso revestida de legalidad es inconstitucional, injusta, nula y carecerá de validez, estando obligados a desobedecerlas por ética y conciencia en cumplimiento del respeto superior de la Constitución y de las leyes humanas universales, incurriendo en caso contrario en conductas delictivas quienes las ordenen o acaten.” (https://madridmarket.es/legitima-desobediencia-desobediencia-obligada/)
Estimado Jesús, muchísimas gracias por una aportación tan lúcida, rigurosa y extraordinariamente documentada.
EliminarPones el dedo en la llaga jurídica y moral: la legalidad positiva no es sinónimo de justicia. Cuando una norma traspasa la frontera del Derecho Natural y atenta contra la dignidad o la vida, pierde toda su legitimidad y se convierte en mera arbitrariedad. Las palabras de la fiscal Valerie Oyarzun Fontanet que citas son tajantes: frente a la orden injusta y la tiranía normativizada, la objeción, la resistencia pacífica y la desobediencia no solo son un derecho, sino un deber ético e ineludible de conciencia.
Que los propios servidores públicos e instituciones recuerden el límite del artículo 10 de la CE y las consecuencias de sus actos es indispensable para no precipitarse en la barbarie. Un verdadero lujo contar con reflexiones de este calibre en Senator. Un cordial saludo.
Excelente artículo, Carlos, pues señala esa “frontera” o línea roja que ningún poder puede cruzar: Vulnerar los derechos naturales e inviolables.
ResponderEliminarTenemos una dignidad y un valor original -https://www.slideshare.net/jegonzal/nuestra-identidad-valor-original-dignidad-y-soberania - que debe ser reconocido y respetado, por quienes fueron elegidos o seleccionados para realizar las funciones de gobierno.
Todos los funcionarios públicos deben asumir sus responsabilidades, y los límites que imponen sus cargos y funciones, para evitar “realizar actos contrarios a los deberes inherentes de su cargo” que siempre están penados con inhabilitación. De todos esos actos contrarios a sus deberes, como esa línea roja, que jamás debe cruzar un funcionario, está la de LIMITAR o “VULNERAR” LOS DERECHOS HUMANOS INVIOLABLES (Art,10 CE), que es el declarado “fin supremo de todo el derecho y acción del Estado” que garantiza la paz social.
Valerie Oyarzun Fontanet, fiscal en la Audiencia Provincial de Lérida, lo expresa bien en esta cita que adjunto:
“… la legalidad no es sinónimo ni de justicia ni de respeto de los derechos y libertades fundamentales… ¿Qué ocurre en caso de que las normas, leyes, disposiciones, cualquiera que sea la forma de positivarlas sean contrarias a los derechos fundamentales, al derecho natural? Sencillamente procede su no cumplimiento, su no ejecución, su no acatamiento. Toda resistencia pacífica a las exigencias o mandatos a órdenes injustas provenientes de la autoridad constituye una manifestación de legítima defensa frente a lo injusto, lo abusivo y contrario a las leyes humanas universales que vulnere los derechos fundamentales”. Así lo advierte el preámbulo de la DUDH de 1948: “Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión”
… Toda medida que pretenda limitar o restringir derechos fundamentales, que constituyan una vulneración de su esencia, incluso revestida de legalidad es inconstitucional, injusta, nula y carecerá de validez, estando obligados a desobedecerlas por ética y conciencia en cumplimiento del respeto superior de la Constitución y de las leyes humanas universales, incurriendo en caso contrario en conductas delictivas quienes las ordenen o acaten.” (https://madridmarket.es/legitima-desobediencia-desobediencia-obligada/ )
Estimado Jesús, muchísimas gracias por una aportación tan lúcida, rigurosa y extraordinariamente documentada.
EliminarPones el dedo en la llaga jurídica y moral: la legalidad positiva no es sinónimo de justicia. Cuando una norma traspasa la frontera del Derecho Natural y atenta contra la dignidad o la vida, pierde toda su legitimidad y se convierte en mera arbitrariedad. Las palabras de la fiscal Valerie Oyarzun Fontanet que citas son tajantes: frente a la orden injusta y la tiranía normativizada, la objeción, la resistencia pacífica y la desobediencia no solo son un derecho, sino un deber ético e ineludible de conciencia.
Que los propios servidores públicos e instituciones recuerden el límite del artículo 10 de la CE y las consecuencias de sus actos es indispensable para no precipitarse en la barbarie. Un verdadero lujo contar con reflexiones de este calibre en Senator. Un cordial saludo.