SAN JUAN DE LA PEÑA EN LLAMAS: LA BARBARIE CONTRA LA CUNA DE ARAGÓN. Por Carlos Garcés.

 


SAN JUAN DE LA PEÑA EN LLAMAS: LA BARBARIE CONTRA LA CUNA DE ARAGÓN. Por Carlos Garcés.

Un pueblo que olvida o permite quemar la cuna de sus reyes y el sagrario de su memoria no está sufriendo un desastre natural; está presenciando su propio suicidio cultural.

Nací en Barcelona, pero por mis venas corre la sangre pura de Huesca, la tierra de mi padre y de toda mi estirpe. Mis antepasados descansan en San Juan de la Peña, en una línea directa que emana de los primeros reyes de Navarra y Aragón, lugar donde he ido muchas veces y tengo bellos recuerdosPor eso, el incendio que ha cercado este sagrado enclave no es para mí una noticia distante: es un golpe sangrante a la memoria de mi propia familia. Ver las llamas rozar la roca milenaria que cobija a mis mayores y contemplar cómo se evacuaban in extremis sus restos reales no es una simple crónica de sucesos: es un golpe directo a nuestras raíces más sagradas.

​No hay azar en este desastre. Estamos ante el síntoma definitivo de una tierra acorralada por la barbarie, la desidia y la impunidad. Resulta estremecedor comprobar cómo la locura criminal o la negligencia son capaces de poner en jaque más de mil años de civilización en cuestión de horas.

​Cuestionemos las cosas por su nombre: los incendios que asolan nuestros montes y amenazan nuestro patrimonio rara vez son accidentes fortuitos. Son, en su inmensa mayoría, el fruto amargo de la mano criminal y de un abandono sistemático.

  • ​Montes abandonados: Una gestión territorial atrapada en despachos que ignora la prevención real y el cuidado del entorno durante todo el año.

  • ​Leyes tibias: Un marco penal donde calcinar el patrimonio natural e histórico sale ridículamente barato.

  • ​Desprecio por la memoria: La indiferencia de un país que ha olvidado el peso de la historia que pisa.

​Que hayamos tenido que ver la cuna espiritual de Aragón y Navarra a punto de convertirse en ceniza no es un "accidente del verano". Es la demostración de lo frágil que se vuelve una nación cuando descuida sus raíces.

​Frente a la quema de nuestro entorno y de nuestra historia, no caben las medias tintas ni los paños calientes. La culpa no es abstracta; tiene responsables muy concretos a ambos lados del espejo:

Aquí no se salva nadie. Señalo a absolutamente TODOS LOS PARTIDOS POLÍTICOS sin excepción alguna, desde VOX hasta PODEMOS, pasando por el PP, el PSOE y TODA la comparsa parlamentaria. Todos están a sueldo y al servicio de la criminal y genocida AGENDA 2030, más preocupados por sus indecentes  intereses y relatos ideológicos que por proteger el suelo que pisan. Y señalo también a ese 99,5% de la población española: CORRUPTA, BORREGA, IDIOTIZADA y hecha de MANTEQUILLA, incapaz de reaccionar, de indignarse o de defender lo suyo mientras contempla en silencio su propia destrucción.

​San Juan de la Peña resistirá bajo su roca milenaria como ha hecho durante siglos, pero el aviso es definitivo. Por la vida solo hay un modo de andar: erguido, con la verdad por delante y denunciando a los culpables, tengan las siglas que tengan o se escondan en la comodidad del rebaño.

Carlos Garcés.
14 de agosto de 2026.












"SENATOR". Carlos Garcés.

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