¿POR QUÉ USO PALABRAS COMO 'MIERDA', 'IDIOTAS' O 'ZOMBIES'? LA NECESIDAD DE LLAMAR A LAS COSAS POR SU NOMBRE. Por Carlos Garcés.



¿POR QUÉ USO PALABRAS COMO 'MIERDA', 'IDIOTAS' O 'ZOMBIES'? LA NECESIDAD DE LLAMAR A LAS COSAS POR SU NOMBRE. Por Carlos Garcés.

​Muchos me critican últimamente porque he endurecido mi lenguaje. Me dicen que uso palabras demasiado agresivas, que hablo abiertamente de "mierda", de "idiotas", de "zombies" o de "tiranos". Y tienen toda la razón: lo hago de forma totalmente deliberada y lo voy a seguir haciendo con más fuerza que nunca.

​Nos han adiestrado en la trampa del "lenguaje políticamente correcto", esa jaula de terciopelo diseñada por el propio poder para suavizar el saqueo, maquillar la dictadura globalista y anestesiar a una población ya de por sí sumisa. Llaman "interrupción voluntaria del embarazo" al asesinato brutal de un no nacido; llaman "cambio climático" a la ruina de nuestros campos y "paz social" a la sumisión de los esclavos. Quieren que seamos moderados, pulcros y educaditos mientras exterminan a nuestros ancianos, nos roban la libertad y nos imponen su agenda liberticida.

​Cuando un político te destruye la vida, no es un "gestor equivocado": es un miserable. Cuando una masa aborregada sale al balcón a aplaudir su propio encierro, a aplaudir a sus matarifes y a exigir más dictadura, no son "ciudadanos despistados": son idiotas, zombies y una auténtica mierda de cobardes. Y cuando nos implantan paso a paso los protocolos genocidas de la criminal y genocida AGENDA 2030, no es "progreso": es una puta mierda totalitaria.

​El lenguaje suave y melindroso solo le sirve al tirano para vivir tranquilo. La educación y la cortesía se le guardan a la gente con honor; para los cómplices y los verdugos solo hay desprecio. Frente a esta mafia y sus lacayos, la moderación no es educación: es complicidad y cobardía.

​Sé perfectamente lo que va a pasar con este texto. El 99,5% de la población española que lo lea lo rechazará con escandalización de monja. Este 99,5% de españoles, anestesiados y cómplices por acción u omisión, se agarrará a la forma para no tener que mirar de frente a la monstruosa verdad del fondo. Solo un 0,5% —los verdaderos negacionistas, los únicos con dignidad, memoria y sangre en las venas— entenderá cada palabra y sabrá por qué hay que pronunciarla.

​Usar estas palabras no es falta de vocabulario: es un acto de legítima defensa verbal, un puñetazo en la cara de los sumisos y una negación absoluta a someterme a su corrección política de mierda.

​Al pan, pan; al vino, vino; y a la mierda, mierda.

Carlos Garcés
5 de agosto de 2026.







"SENATOR". Carlos Garcés.

Comentarios