PATRIOTISMO DE HOJALATA: LA GRAN ESTAFA DE LA "DERECHA" ESPAÑOLA. Por Carlos Garcés.

 

PATRIOTISMO DE HOJALATA: LA GRAN ESTAFA DE LA "DERECHA" ESPAÑOLA. Por Carlos Garcés.

​Llevamos muchos años asistiendo a un espectáculo ridículo, casi esperpéntico, digno de una comedia ácida si no fuera por la enorme gravedad de lo que representa. Personajes que hoy encabezan las proclamas de una supuesta "reconquista" moral y nacional se pasean agitando banderas, cantando consignas de cara a la galería y escenificando una sobreactuación patriótica que roza la bufonada. Es el show de los patriotas de hojalata.

​Resulta formidable ver cómo se les llena la boca con la palabra Patria a quienes jamás han entendido su verdadero significado, o lo que es peor, a quienes han sido cómplices directos de su desmantelamiento.

​¿De qué patriotismo nos están hablando?

​Conviene refrescar la memoria colectiva, esa que el sistema intenta borrar a diario. Fue precisamente el gobierno de la "derecha", encabezado por José María Aznar en el año 2001, el que puso fin definitivo al Servicio Militar Obligatorio en España. Y en ese preciso momento, Santiago Abascal no solo militaba ya en las filas de ese mismo Partido Popular de Aznar —presidiendo sus juventudes en el País Vasco—, sino que formaba parte activa de la estructura política que perpetró semejante decisión.

​La paradoja roza el absurdo: ni el propio Aznar ni el propio Abascal pisaron jamás un cuartel para cumplir con el servicio militar, librándose mediante prórrogas y exenciones mientras militaban en la política profesional.

​El servicio militar, con todas sus imperfecciones, era un espacio de cohesión social, de disciplina, de igualdad de orígenes y de aprendizaje del verdadero significado del compromiso y el sacrificio por la comunidad. La "derecha" liberal y oportunista lo sacrificó en el altar del consumo, la comodidad y el cálculo electoral de la época, convirtiendo la defensa de España en una mera profesión contratada o en un eslogan publicitario.

​Hoy, despojada la nación de todo sentido de deber, compromiso e instrucción real, pretenden sustituir la dignidad de un pueblo por himnos de altavoz y fotos en la frontera. Quieren hacer creer que el amor a la tierra se demuestra con un trapo en el balcón mientras han liquidado, norma a norma y década a década, los cimientos de la verdadera soberanía popular e institucional.

​El verdadero patriotismo no es propaganda, no es un producto de mercadotecnia electoral ni una actuación para captar el aplauso fácil. El verdadero patriotismo exige coherencia, exige ejemplo y exige un nivel de compromiso personal que esta casta política jamás ha estado dispuesta a asumir.

​A mí no me engañan con desfiles de pacotilla ni con discursos estridentes. La historia está escrita y las contradicciones están ahí, a la vista de quien conserve un mínimo de memoria y de alma libre. La Patria no es su escenario; es el pueblo que ellos mismos han desarmado moralmente obedeciendo al criminal globalismo.

Carlos Garcés.
6 de agosto de 2026.











"SENATOR". Carlos Garcés.
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