MERCADERES DE LA ILUSIÓN: LOS TRILEROS DIGITALES QUE SE LUCRAN CON LA MUERTE. Por Carlos Garcés.

 


MERCADERES DE LA ILUSIÓN: LOS TRILEROS DIGITALES QUE SE LUCRAN CON LA MUERTE. Por Carlos Garcés.

​El espectáculo que presenciamos a diario en las redes sociales ha superado la frontera del mero circo para adentrarse en lo criminal. Pantallas iluminadas por vídeos muy sugerentes y pulcro trabajo de producción, donde rostros sonrientes, voces pausadas y discursos envolventes prometen lo que ni la ciencia ni la naturaleza pueden garantizar: la curación milagrosa de enfermedades terminales a golpe de infusiones, dietas secretas y plantas "ancestrales". Son los nuevos charlatanes, versiones refinadas del vendedor de crecepelo del Lejano Oeste o del mentalista que doblaba cucharas en televisión mientras el público pagaba la entrada.

​Y lo digo dando fe, con pleno conocimiento de causa: MIENTEN. MIENTEN con premeditación, manipulan la desesperación ajena y engañan sin el menor atisbo de escrúpulos.

​Su modelo de negocio es tan viejo como infame. Operan bajo la misma lógica que el tarotista que promete adivinar el futuro pero es incapaz de acertar la Lotería: entre millones de reproducciones y desesperados que prueban sus recetas, la pura estadística les regala algún caso de remisión o alivio temporal. Con eso les basta. Explotan ese único caso como "prueba definitiva" y ocultan bajo la alfombra los miles de cadáveres que dejan a su paso. Pero la verdadera prueba de su cobardía llega cuando la realidad se impone. Cuando el enfermo empeora, cuando la familia exige explicaciones o pide la cara, el "salvador" de la pantalla se pone de perfil, bloquea al usuario y desaparece tras las sombras del algoritmo. La empatía termina donde acaba la monetización.

​Resulta irónico cómo estos profetas se lucran denunciando los oscuros intereses de la industria farmacéutica mientras ellos montan un negocio igual de codicioso, pero infinitamente más impune. Cambian un fármaco por una hierba a precio de oro, liberándose de cualquier responsabilidad legal o ética cuando el paciente empeora.

​La realidad de la biología es mucho más sobria y exige una madurez que esta sociedad del consumo rápido se niega a aceptar. Nacemos, crecemos, nos reproducimos y nos morimos. Esa es la evolución natural, la única certeza ineludible. El cuerpo humano no es una máquina perfecta a la que se pueda engañar con brebajes; es un organismo que exige respeto, prevención y escucha a lo largo de toda la vida. La persona que jamás ha respetado a su cuerpo no encontrará el perdón biológico en un frasco de extracto vegetal.

​Cuando la enfermedad avanza y el final se acerca, solo queda la capacidad de escuchar al propio cuerpo y acompañarlo. Ni las quimioterapias cuando ya no hay remedio, ni las hierbas milagrosas, ni los rezos van a cambiar las leyes fundamentales de la vida y de la muerte. Y aceptarlo no es resignación: es soberanía.

​Frente al saqueo económico y emocional al que estos trileros someten a las familias en sus momentos más vulnerables, hay que reivindicar el derecho a la verdad. Morir forma parte de vivir, y enfrentarlo con lucidez, sin dejarse estafar por falsos profetas que venden humo para pagar su estilo de vida, es el último acto de dignidad que nos queda.

​QUE QUEDE COMPLETAMENTE CLARO: ESTAS PALABRAS NO SIGNIFICAN EN ABSOLUTO QUE NO HAYA QUE LUCHAR POR VIVIR CON TODAS LAS FUERZAS HASTA EL ÚLTIMO ALIENTO. LA VIDA SE DEFIENDE DESDE ANTES DEL NACIMIENTO HASTA LA MUERTE NATURAL. PERO HABLAMOS DE MUERTE NATURAL, LA BIOLÓGICA, ALGO QUE NADA TIENE QUE VER CON LO QUE OCURRE HOY EN DÍA, DONDE SE CONFUNDE LA MUERTE NATURAL CON EL ASESINATO. SIGNIFICAN NO DEJARSE ENGAÑAR. Y MUCHO MENOS AVALAR EL DISCURSO DE CHARLATANES COMO EL DR. MARIO ALONSO PUIG O EL DR. MANUEL SANZ, QUE CON SUS DISCURSOS, SU RETÓRICA Y SUS TEORÍAS ESTÁN HACIENDO UN DAÑO INCOMPARABLE A MILES DE PERSONAS QUE BUSCAN RESPUESTAS Y SOLO ENCUENTRAN MANIPULACIÓN.

Carlos Garcés.
19 de agosto de 2026.










"SENATOR". Carlos Garcés.

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