ELOGIOS VACÍOS Y COBARDÍA DE SALÓN: POR QUÉ VUESTROS APLAUSOS YA NO ME SIRVEN DE NADA. Por Carlos Garcés.
ELOGIOS VACÍOS Y COBARDÍA DE SALÓN: POR QUÉ VUESTROS APLAUSOS YA NO ME SIRVEN DE NADA. Por Carlos Garcés.
Agradezco a quien lee con atención. Agradezco a quien dedica un minuto a pensar y a procesar lo que escribo en este blog. Pero hoy, a finales de agosto de 2026, quiero dejar algo meridianamente claro antes de que el circo mediático y político vuelva a arrancar su maquinaria de otoño: los corazoncitos, las palmaditas en la espalda y los elogios desmedidos me importan un comino si detrás no hay coherencia, madurez y acción.
Ya peino canas. He visto pasar suficientes ciclos, tanto en mi vida privada como en mi faceta pública desde 2016, como para no dejarme deslumbrar por los fuegos artificiales de las redes sociales. Conozco de sobra el patrón: gente que te eleva a los altares, gente que te dice que eres el único que canta las verdades, que te aplaude rabiosamente cada línea sobre la hipocresía del sistema... para luego, a la primera de cambio, actuar de forma diametralmente opuesta a todo lo que defendían con la boca llena.
Llevo muchos años dando la cara en solitario, denunciando públicamente y con nombres y apellidos la criminal y genocida AGENDA 2030. He pagado el precio de señalar a los culpables sin paños calientes. Y a estas alturas de mi vida, lo digo bien alto: no tengo ningún miedo a quedarme completamente solo. Prefiero la soledad absoluta antes que la compañía de figurantes que solo buscan consuelo para su propia cobardía.
Nos acercamos a un nuevo periodo político y no me engaño en absoluto. Firmo hoy mismo lo que va a suceder: el 90% de los que hoy me ponéis signos de admiración, los que juráis estar desengañados de la partitocracia y los que prometéis no volver a pasar por el aro, en el último momento, iréis corriendo a votar cuando os pongan las urnas. Buscaréis cualquier excusa barata, el "menos malo" de turno o el miedo que os inocule la televisión para volver a revalidar el régimen que decís combatir. Y los que no voten, saldrán a pasear la pancarta los domingos con el permiso de la autoridad para desahogarse y volver el lunes a cumplir con el sistema.
Llevo años sosteniendo una cifra que, por desgracia, cotiza a la baja día a día: solo un 0,5% de la población pertenece al verdadero negacionismo. Un 0,5% real de personas que no compran el relato, que no buscan acomodo en el sistema y que han retirado por completo su consentimiento al Estado. El resto solo busca desahogarse en la red, escribir un comentario valiente desde la comodidad del sofá, preguntar con falsa ingenuidad "¿pero qué podemos hacer?" y luego no mover un solo dedo. NADIE arriesga nada. NADIE planta cara a los políticos en sus pueblos, en sus ciudades o en sus barrios. NADIE les altera la paz en su terreno.
Y aquí quiero hacer una advertencia tajante sobre este espacio y mi blog personal Senator. Soy un hombre de principios y, además, abiertamente anti nuevas tecnologías. No abrí este sitio para pasarme horas absurdas delante de la pantalla de un ordenador perdiendo el tiempo. Me cansa profundamente tener que explicar el ABC de esta batalla a personas que llevan años leyendo y no han aprendido nada. Me agota perder minutos de mi vida respondiendo a comentarios de gente que viene aquí a insultar, defender a un político "menos malo", a justificar manifestaciones de fin de semana o a demostrar que no se enteran de qué va la película.
A partir de hoy, que nadie se llame a engaño: quien no tenga las ideas claras y venga a este blog a hacer perder el tiempo, será bloqueado de manera automática e irrevocable. Mi tiempo es valioso y no estoy aquí para ejercer de terapeuta de nadie ni para debatir con quien se niega a madurar.
Quien comente en este blog, que lo haga para aportar algo constructivo, para demostrar que ha madurado políticamente y que está alineado con la firmeza del verdadero negacionismo. Si solo has venido a aplaudir mientras esperas la siguiente manifestación, conferencia o convocatoria electoral para volver a obedecer, ahórrate los elogios y el comentario. No me sirven tus aplausos. No estamos en el mismo bando.
29 de agosto de 2026.

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