DE LA PANCARTA AL BAR DE TAPAS: LA RIDÍCULA MEMORIA DE LOS BORREGOS DE LA CALLE. Por Carlos Garcés.
Hay que reconocerle al españolito medio una capacidad sobrehumana para el autoengaño. Ahora resulta que le han entrado las prisas, la dignidad de repentina aparición y las ganas de salir a la calle por Ceuta. Otra «gran convocatoria histórica». Otro paseo multitudinario para salvar la patria entre cánticos, pancartas de imprenta y emoción de plástico.
¿Pero de verdad tenéis la memoria tan sumamente corta o es que simplemente os encanta que os tomen el pelo?
Hagamos un rápido repaso de la absoluta inutilidad de vuestro catálogo de paseos en los últimos diez años en este estercolero:
Salisteis a millones en Cataluña durante el Procés y el 1 de Octubre a jugar a la revolución de fin de semana, para terminar con el territorio intervenido, las empresas huidas y sus líderes colocados en la moqueta de Madrid sosteniendo al Gobierno. Salisteis con las Marchas de la Dignidad y el post-15M a gritar contra la austeridad, y los que encabezaban las pancartas acabaron sentados en los sillones del Consejo de Ministros firmando exactamente las mismas directivas que imponía la Unión Europea.
Llenasteis las calles con las mareas blancas y verdes por la Sanidad y la Educación públicas, pero los presupuestos se firmaron igual, la degradación continuó su curso e impulsasteis a los cuatro sindicalistas de turno a sus puestos subvencionados. Os manifestasteis en riadas humanas cada 8M entre eslóganes institucionales, logrando récords de presupuesto para chiringuitos mientras la inseguridad real en la calle no ha parado de multiplicarse.
En el otro lado del circo, la comedia ha sido idéntica. Salisteis a llenar la Plaza de Colón en 2019 contra las negociaciones con el independentismo y el bloque de gobierno se consolidó sin despeinarse. Volvisteis a abarrotar Colón en 2021 contra los indultos, y se firmaron en el BOE a los pocos días con total impunidad. Salisteis en 2022 y 2024 a colapsar Madrid con miles de tractores contra la Agenda 2030, para terminar volviendo al pueblo a seguir pasando por el aro de cada norma que os dictan desde Bruselas. Os tirasteis semanas montando el circo diario frente a Ferraz y el centro de Madrid contra la Ley de Amnistía, y se aprobó entera mientras vosotros os disolvíais entre humo y resignación.
Ese es el glorioso balance de una década de «resistencia» de terraza: cero leyes frenadas, cero políticos acojonados y cero cambios reales. Y esto es solo una pequeña muestra de lo que llevamos viendo en las últimas décadas en este estercolero, una pequeña muestra de una comedia repetida hasta la saciedad donde los actores cambian, pero el resultado es siempre el mismo.
Las manifestaciones masivas en este país solo cumplen dos funciones. La primera, SERVIR DE VÁLVULA DE ESCAPE PARA QUE LA MASA SUELTE LA RABIA ACUMULADA, SE SIENTA HEROICA POR DOS HORAS Y VUELVA A CASA CON LA CONCIENCIA TRANQUILA PENSANDO QUE HA «LUCHADO». La segunda, SERVIRLE DE FIGURANTES GRATIS A LOS PARTIDOS DE TURNO PARA QUE MIDAN SU CUOTA DE MERCADO ANTES DE VOLVER A VENDEROS EN LA PRIMERA NEGOCIACIÓN.
Ir a jalear banderas en un paseo autorizado no es luchar; es el circo que el propio poder os diseña para que os desahoguéis. Cantar el himno, dar cuatro gritos coordinados por un megáfono y cerrar la jornada tomándoos la ración de gambas y las cervezas en la terraza de al lado no asusta a nadie. A los que mueven los hilos les dais absolutamente igual porque saben que, el lunes por la mañana, vais a seguir obedeciendo, pagando, votando y tragando exactamente con todo.
Seguid acudiendo al paseíto que os organizan los mismos que han consentido la ruina. Si después de todo esto seguís creyendo que una pancarta cambia algo, el problema ya no es el sistema: el problema sois vosotros.
Carlos Garcés.
28 de agosto de 2026.
"SENATOR". Carlos Garcés.

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