LA FARSA DE LAS URNAS: UN REPROCHE A LA SUMISIÓN Y UN GRITO POR LA DIGNIDAD. Por Carlos Garcés.

 


LA FARSA DE LAS URNAS: UN REPROCHE A LA SUMISIÓN Y UN GRITO POR LA DIGNIDAD. Por Carlos Garcés.

​El espectáculo es tan dantesco como hipócrita. España entera se deshace en quejas, lamentos y tertulias de indignación barata por cómo se destruye el país. Pero ante este clamor surge la pregunta inevitable que retrata a la masa: ¿por qué acudieron a votar en 2023? Y lo que es aún más vergonzoso: ¿por qué la mayoría de los ciudadanos planea volver a tropezar con la misma piedra?

​No hay coherencia alguna. Quienes acuden voluntariamente a depositar su papeleta no tienen Derecho a lamentarse después. Con cada voto, lo único que hacen es legitimar sus propias cadenas y dar el visto bueno a la farsa; legitimar la criminal y genocida AGENDA 2030.

​Es hora de señalar la cruda realidad sin paños calientes. España está siendo sometida a una AGENDA globalista que se aplica de una forma descarada, indecente e inmoral a diario en el último rincón de nuestra geografía, sin excepción alguna. Y frente a este atropello, la clase política al completo —desde eso que llaman "extrema izquierda" hasta eso que llaman "extrema derecha" institucional— ha demostrado estar al sueldo de esos mismos amos. Todos obedecen las mismas órdenes cada uno desde el rol que le toca interpretar.

​Por tanto, el votante ya no puede alegar ignorancia. Quien vota hoy en día no está eligiendo una alternativa; está financiando y respaldando activamente la demolición de su propia soberanía. Acudir a las urnas bajo este panorama no es un ejercicio democrático: es un acto de sumisión absoluta y una preocupante falta de dignidad personal.

​Si a esta sociedad le quedara un ápice de orgullo, amor propio, dignidad los colegios electorales se quedarían completamente desiertos. La verdadera resistencia no se encuentra dentro de un sistema corrompido hasta la médula, sino fuera de él.

​La abstención masiva y consciente es el único mecanismo legítimo para quitarles la careta. Es el acto de coherencia personal,  rebeldía y desobediencia civil que les arrebata el oxígeno de la legitimidad. Quienes sigan empeñados en votar, que asuman su responsabilidad en el desastre. Para los que aún conservan la dignidad y se niegan a ser cómplices de la traición, el único camino es dar la espalda a las urnas de forma definitiva. Que se queden solos con su teatro.

REBELDÍA Y DESOBEDIENCIA CONTRA TODOS LOS QUE VIVEN DE LA POLÍTICA O TIENEN INTERESES EN ELLA, SIN EXCEPCIÓN ALGUNA, EN TODOS LOS RINCONES DE ESPAÑA.

Carlos Garcés.
1 de julio de 2026.










"SENATOR". Carlos Garcés.
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