La política actual se ha convertido en un bucle perverso. Ya no se trata de gestionar o de buscar el bienestar común; se trata de una estrategia mucho más cínica: crear el problema, generar el miedo y luego venderte la "solución" que, casualmente, siempre implica recortar un poco más nuestras libertades y pisotear nuestros derechos fundamentales.
Nos dividen, nos polarizan y se inventan crisis a la medida de sus intereses. Lo más indignante es que, tras consumar el abuso, nos exigen que acudamos a las urnas con una sonrisa para elegir cuál de ellos queremos que nos siga manipulando. Pretenden que usemos nuestro voto para aplaudir y legitimar su juego.
El cartel que comparto hoy refleja un hartazgo que ya es insostenible. Frente a una clase política que actúa con total impunidad a sueldo de la criminal y genocida AGENDA 2030, el voto no puede ser un cheque en blanco para los sinvergüenzas. A quienes manipulan las reglas del juego para asfixiar al ciudadano, no se les premia con el poder: se les exige responsabilidades ante la justicia.

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