EL GRAN TEATRO DE LA ALTERNANCIA: LA DERECHA, EL GLOBALISMO Y LA TRAICIÓN PROGRAMADA. Por Carlos Garcés.
EL GRAN TEATRO DE LA ALTERNANCIA: LA DERECHA, EL GLOBALISMO Y LA TRAICIÓN PROGRAMADA. Por Carlos Garcés.
La maquinaria está en marcha y el guion ya ha sido escrito en los despachos ajenos a los intereses de España. La élite globalista lleva años preparando el terreno para el próximo relevo. No hay sorpresa en ello: cuando el descontento social desborda a un lado del tablero, los hilos del poder mueven las piezas para que la supuesta alternativa ocupe el trono. Pero que nadie se engañe. Los individuos llamados a liderar ese próximo gobierno no vienen a revertir nada; vienen a gestionar la misma agenda que nos asfixia.
Tanto Alberto Núñez Feijóo como Santiago Abascal se postulan como los salvadores de un país en ruinas, pero la realidad de sus actos y de sus silencios demuestra que, en lo fundamental, son lo mismo que el resto. Son la cara B del mismo disco. Una disidencia controlada o una derecha de gestión dispuesta a ponerse el pin de la criminal y genocida Agenda 2030 en cuanto los focos se apagan y los despachos se cierran.
Llevan toda la vida viviendo de la política y de la subvención, y no saben lo que es dar un palo al agua en la empresa privada. Aunque algunos jueguen al trilerismo y hagan el paripé de pedir, una sola vez y por escrito, la derogación de las leyes del aborto y de la eutanasia en el Congreso —como ocurrió el 7 de octubre de 2025—para salvar la cara ante los que no parábamos de denunciarlo y sus votantes, la realidad es que a la hora de la verdad pactan sin poner jamás esa exigencia real encima de la mesa. Es el mismo engaño que cuando prometían acabar con las autonomías y luego se acomodaron en ellas. ¿Cómo se puede convivir pacíficamente y mercadear con lo que objetivamente es la eliminación de vidas humanas? La respuesta es simple: porque sus verdaderos jefes no están en las calles de nuestros pueblos, sino en los organismos internacionales que dictan las normas; una subordinación exterior que ambos sujetos no tienen el menor inconveniente en exhibir y demostrar públicamente.
El ataque es total. La ofensiva contra nuestra salud, nuestra economía y nuestras libertades se ejecuta por tierra, mar y aire. Lo vemos a diario en cada rincón de España: prohibiciones absurdas, regulaciones asfixiantes aprobadas de la noche a la mañana que destruyen el campo, la industria y el comercio, junto a restricciones circulatorias salvajes que limitan la movilidad de las personas y discriminan cruelmente a nuestros mayores, impidiéndoles circular libremente con sus vehículos de siempre. A esto se suma el cada vez mayor incremento de la robotización social, de cámaras de control facial en las vías públicas y de antenas 5G, todo ello mientras nos arrebatan la soberanía en nombre de una supuesta "sostenibilidad" que solo busca el control absoluto del ciudadano.
Y la traición no es solo de las cúpulas. Este engranaje globalista se filtra desde el presidente del gobierno hasta el concejal del pueblo más pequeño, pasando por comunidades autónomas que aplican a rajatabla las directrices que arruinan a los ciudadanos españoles. Cuando quieren prohibir, restringir o recaudar, lo hacen en cuestión de horas. Cuando se trata de defender la vida, la libertad y la supervivencia de la nación, todo son excusas, plazos jurídicos y pactos de conveniencia.
La próxima victoria de la derecha no será un cambio de rumbo, sino un cambio de capataces. Un relevo pactado para que nada cambie, para que la criminal y genocida AGENDA 2030 siga su curso y para que España continúe siendo el laboratorio de las élites. Frente a su basura política solo queda la verdad y la rebeldía de quienes, con su abstención, se niegan a ser cómplices de su teatro.

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