CONTINÚA LA HIPOCRESÍA AUTONÓMICA: AHORA DE LA MANO DE VOX. Por Carlos Garcés.

 

CONTINÚA LA HIPOCRESÍA AUTONÓMICA: AHORA DE LA MANO DE VOX. Por Carlos Garcés.

Vaya por delante una aclaración necesaria para quienes todavía acuden a las urnas cada vez que toca: a mí, personalmente, lo que hagan o dejen de hacer las siglas de turno me importa un pito. Como bien sabéis, defiendo públicamente la abstención y no legitimo con mi voto este sistema. No escribo esto por interés partidista, sino por un ejercicio de honestidad: para intentar abrir los ojos a todos aquellos que siguen acudiendo a votar engañados por discursos teatrales.

Y es que vuelve la retórica de trazo grueso, los eslóganes fáciles y la demagogia de manual. Hace unos días, el portavoz de VOX en Andalucía salía a la palestra con la desgastada cantinela de las "mariscadas" de los sindicatos y el supuesto despilfarro ajeno. 
Sin embargo, resulta asombroso el nivel de cinismo que manejan quienes pretenden dar lecciones de moralidad pública mientras se acomodan plácidamente en las mismas estructuras que juraron destruir.

​Hagamos un poco de memoria. Hasta el año 2019, este partido político de trileros  abanderaba el discurso de que las autonomías eran el "auténtico cáncer de España" y que "Fuera autonomías". Su lema era tajante: "o autonomías o pensiones". Aseguraban que el Estado de las Autonomías era un robo encubierto, una maquinaria de duplicidades y triplicidades administrativas diseñada únicamente para dilapidar el dinero del contribuyente. 
Si de verdad fueran coherentes con ese principio, la consecuencia lógica habría sido una sola: no presentarse jamás a unas elecciones autonómicas. Si consideras que una institución es un robo ilegítimo, no participas en ella, no buscas sus escaños ni validas su existencia metiendo la mano en el sistema.

​Es previsible que sus defensores salgan al paso con la típica excusa jurídica: "Es que desde un Parlamento autonómico no se puede derogar el sistema de las autonomías, eso debe hacerse a nivel nacional". Perfecto, aceptemos ese argumento por un momento. La vía legal para desmontar este modelo pasa obligatoriamente por el Congreso de los Diputados. 

Entonces, ¿cuál es la realidad? 

La realidad es que han tenido y tienen representación en el Congreso y no han presentado ni una sola propuesta en firme para derogar el Estado de las Autonomías.

​Llegó 2019, descubrieron lo cómodo que es vivir de las subvenciones y del presupuesto y las promesas se esfumaron. No se ha visto ni un solo intento real de desmantelar nada. Al contrario: se han instalado en los despachos autonómicos, han pactado con el Partido Popular, han colocado a los suyos y han pasado a formar parte activa de ese mismo entramado burocrático, cobrando puntualmente sus nóminas públicas cada mes. 

Y es que, al final, la realidad es muy tozuda: como he escrito en varias ocasiones, fuera de la política, estos personajes no serían absolutamente nada. Sin el amparo de las siglas, el coche oficial, el sueldo público y los privilegios indecentes que tienen y que les pagamos todos, carecerían de cualquier relevancia en la sociedad o en el mercado laboral. La política se ha convertido en su único medio de vida.

​Por eso, que ahora vengan a escandalizarse por las mariscadas de los sindicatos es, además de una tomadura de pelo, el chocolate del loro. 
No nos equivoquemos: cualquier gasto superfluo es criticable, pero poner el foco ahí es una maniobra de distracción ridícula si lo comparamos con el verdadero pozo sin fondo. 

Lo que verdaderamente desangra económicamente al país es el colosal despilfarro económico que supone la duplicidad y triplicidad de las administraciones públicas que el estado autonómico sostiene. Eso es lo que cuesta miles de millones, y de eso es de lo que ellos participan gustosamente.
​Resulta demencial que pretendan tomarnos el pelo de esta manera. Critican el "chiringuito" mientras se alimentan de él. Es una función teatral diseñada exclusivamente para ilusos y para quienes acuden a las urnas legitimando un sistema de reparto de poder y prebendas.
A estas alturas, que este sujeto y su formación intenten presentarse como los azotes del gasto público es un insulto a la inteligencia. Vayan a tomarle el pelo a otra parte. Quienes defendemos la abstención y no compramos el relato de ningún partido político vemos con total claridad el juego: TODOS, SIN EXCEPCIÓN, acaban arrodillados ante la misma mesa en cuanto hay un presupuesto público y un coche oficial que repartir.

Carlos Garcés.
6 de julio de 2026.











"SENATOR". Carlos Garcés.
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