EL REBAÑO AUTOMATIZADO: CUANDO EL PROGRESO NOS DESPOJA DE LA HUMANIDAD. Por Carlos Garcés.




EL REBAÑO AUTOMATIZADO: CUANDO EL PROGRESO NOS DESPOJA DE LA HUMANIDAD. Por Carlos Garcés.

​El sketch cómico, cuyo vídeo adjunto, de la oficina donde un jefe despide a sus empleados simplemente "porque lo dice la Inteligencia Artificial" —ante la sumisa aceptación de uno de los propios afectados— dejaría de hacernos gracia si no fuera porque retrata de forma milimétrica el alarmante estado de letargo de nuestra sociedad. Lo que se presenta como una parodia es, en realidad, el reflejo de una zombificación colectiva: la gestación de un rebaño automatizado que ha decidido apagar el cerebro para dejarse guiar por una pantalla.

​Hemos entrado de lleno en la era del "idiota robotizado". Individuos que caminan con la mirada fija en el dispositivo, delegando su capacidad de discernimiento, su moral y su libre albedrío en líneas de código. Vivimos un proceso de transhumanización silencioso pero implacable. Bajo la falsa promesa del progreso, la eficiencia y la comodidad, se esconde una alarmante pérdida de humanidad. Nos estamos desconectando de lo que nos hace humanos —la empatía, el pensamiento crítico, el instinto y la solidaridad— para convertirnos en meros usuarios pasivos, en extensiones orgánicas de las máquinas.

​La ecuación actual parece clara y demoledora: a más tecnología sin control, menos humanidad; a más "progreso" ciego, más transhumanismo y menor respeto por las libertades fundamentales. El derecho a la vida, a disentir, a equivocarse y a decidir por uno mismo se está diluyendo en favor de una fe ciega en el algoritmo. La sumisión que vemos en la comedia, donde un empleado justifica su propio despido argumentando que "la IA nunca se equivoca" y tachando de "tecnófoba" a quien cuestiona la locura, es el síntoma definitivo de una sociedad que confunde el avance técnico con la evolución humana.

​No todo lo técnicamente posible es éticamente aceptable. Si el precio de estar "conectados" es la renuncia a nuestra soberanía mental y a la libertad de pensamiento, el coste es demasiado alto. Es hora de despertar del letargo, de levantar la vista de los dispositivos y de recordar que la verdadera inteligencia reside en la conciencia, en la rebeldía frente al absurdo y en la defensa innegociable de nuestra dignidad humana. Dejemos las nuevas tecnologías antes de que ellas terminen por borrarnos a nosotros.

Carlos Garcés.
18 de junio de 2026.










"SENATOR". Carlos Garcés.

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