VERGÜENZA TENDRÍA QUE DAR A VOX QUE LE TENGAN QUE RECORDAR QUE HAY QUE DEFENDER LA VIDA. Por Carlos Garcés.



VERGÜENZA TENDRÍA QUE DAR A VOX QUE LE TENGAN QUE RECORDAR QUE HAY QUE DEFENDER LA VIDA. Por Carlos Garcés.

Hay algo profundamente revelador y también profundamente triste en lo que está ocurriendo en estos momentos.

Una vez más, asociaciones como HazteOir tienen que salir a la calle, recoger firmas y recordar a VOX que debe defender la vida. Una vez más. Y otra. Y otra más.

Y aquí es donde surge la pregunta incómoda, pero necesaria:

¿De verdad hay que recordarles algo tan básico?

Porque si un partido que se presenta como defensor de ciertos principios necesita que le insistan, que le presionen, que le empujen para defender el Derecho más fundamental, el Derecho a la vida, entonces ya no estamos ante un problema de estrategia política. Estamos ante un problema de convicción.

La vida no es una moneda de cambio.

No es un punto más en una negociación.

No es algo que se pueda dejar para “más adelante”.

La vida es el principio de todo.

Sin vida, no hay Derechos.

Sin vida, no hay dignidad.

Sin vida, no hay nada.

Por eso resulta tan escandaloso como revelador que, teniendo oportunidad de influir, de condicionar, de exigir, no se haya arrancado ni una sola medida concreta para derogar leyes que permiten eliminar a seres humanos antes de nacer o en el tramo final de su existencia.

Ni una sola.

Y mientras tanto, los discursos siguen. Las declaraciones siguen. Las promesas siguen.

Pero los hechos no llegan.

Y cuando los hechos no llegan, las palabras se vacían. Se convierten en propaganda. En humo. En un recurso electoral más.

HazteOir hace lo que debe: recordar, insistir, exigir. Y eso es digno de reconocimiento. Pero también es lícito y necesario decir en voz alta lo que muchos ya empiezan a ver con claridad: si después de tantas llamadas de atención no hay respuesta, es porque no hay voluntad.

Y cuando no hay voluntad, todo cambia.

Porque ya no se trata de esperar.

Ni de confiar.

Ni de conceder más tiempo.

Se trata de asumir la realidad.

Un partido verdaderamente comprometido con la vida no necesita que nadie le recuerde su deber. Lo lleva en su esencia. Lo defiende desde el primer minuto. Lo coloca en el centro de su acción política.

Si eso no ocurre, todo lo demás sobra.

Por eso ha llegado el momento de dejar de pedir lo evidente.

De dejar de insistir en lo que debería ser irrenunciable.

Y de empezar a ACTUAR EN CONSECUENCIA.

Incluso aunque esa consecuencia sea incómoda como es defender la abstención en las votaciones.

Porque hay algo que sí debería dar vergüenza.

Y mucha.

Que a VOX haya que recordarle… que hay que defender la vida.

Carlos Garcés.
1 de mayo de 2026.










"SENATOR". Carlos Garcés.

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