LA TRAMPA DE LA FALSA ESPIRITUALIDAD: CUANDO LA RAZÓN NOS VUELVE MÁS INDEFENSOS QUE A LOS ANIMALES. Por Carlos Garcés.
LA TRAMPA DE LA FALSA ESPIRITUALIDAD: CUANDO LA RAZÓN NOS VUELVE MÁS INDEFENSOS QUE A LOS ANIMALES. Por Carlos Garcés.
A menudo nos enorgullecemos de ser la especie racional, el pináculo de la evolución. Sin embargo, observando la deriva de ciertas corrientes de opinión actuales, promovidas por figuras como el "Doctor Manuel Sans" y diversas doctrinas moralistas, religiosas o pseudocientíficas, uno no puede evitar preguntarse: ¿de qué nos sirve realmente la racionalidad si la utilizamos para justificar que nos pisen?
La lección del reino animal:
Si observamos la naturaleza, las cosas son asombrosamente simples y dignas. Un animal no tiene teorías metafísicas, ni lee manuales de autoayuda, ni asiste a conferencias sobre la "vibración de la energía". Pero tiene algo infalible: el instinto de preservación.
Si a un animal lo pellizcan, le pegan o lo amenazan, su biología responde de inmediato. Grita, muerde, huye o se defiende. Jamás verás a un ser de la naturaleza quedarse quieto ante una agresión física o psicológica pensando que el agresor "está en un proceso de aprendizaje" o que "en otra dimensión todo será perfecto". El animal respeta su propio dolor y reacciona.
El autoengaño de la "evolución espiritual":
La paradoja humana es trágica. A nosotros, la capacidad de pensar nos está sirviendo, paradójicamente, para anestesiarnos. Personajes de este calibre intentan vendernos una sumisión disfrazada de iluminación. Nos dicen que aguantar el insulto, la humillación o la agresión es de "seres evolucionados", porque, al fin y al cabo, "somos energía" y "en el otro mundo se está mejor".
Esto no es filosofía, ni es espiritualidad; es una manipulación flagrante. Es pedirle a un ser humano que renuncie a su dignidad en la tierra a cambio de una promesa en el más allá. Es el intento de desactivar la alarma más natural que tenemos: el dolor y la indignación ante la injusticia.
La dignidad se defiende aquí y ahora:
Cuando la razón se utiliza para reprimir el instinto básico de defensa, deja de ser una virtud y se convierte en una trampa. No somos entes abstractos flotando en el vacío; somos seres de carne y hueso. Nos duele el cuerpo cuando nos golpean y nos duele el alma cuando nos insultan.
Reaccionar ante el maltrato, decir "¡Basta!" y poner límites no nos hace menos racionales, nos hace humanos. La verdadera evolución no consiste en flotar por encima de las agresiones con una sonrisa de resignación, sino en usar nuestra inteligencia para construir una vida digna, libre de abusos, en el único mundo que podemos tocar hoy.
Si la racionalidad no nos sirve para defender nuestra propia existencia, entonces tenemos mucho que aprender de los animales. El dolor se siente, la agresión se frena. Aquí y ahora.
EL PELIGROSO DELIRIO DEL DR. MANUEL SANS: POR QUÉ SU EDULCORACIÓN DE LA MUERTE ES UNA TRAMPA INTOLERABLE. Por Carlos Garcés.
https://senatorcarlos.blogspot.com/2026/05/el-peligroso-delirio-del-dr-manuel-sans.html

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