LA FIRMEZA DEL SER: ENTRE LA VERDAD OBJETIVA Y EL SELLO DEL "YO". Por Carlos Garcés.


LA FIRMEZA DEL SER: ENTRE LA VERDAD OBJETIVA Y EL SELLO DEL "YO". Por Carlos Garcés.

​Mucho se ha especulado, desde una psicología de salón y una moralina barata, sobre el uso de la primera persona. Se ha pretendido etiquetar como "egocentrismo" lo que en realidad es integridad. Es hora de desmontar esa falacia y distinguir, de una vez por todas, la diferencia entre la descripción de la realidad y la declaración de principios.

​La Afirmación sin Fisuras

​Cuando hablo del mundo, de los hechos y de lo que es demostrable, no necesito el "Yo". Afirmo. Y afirmo porque lo que digo está respaldado por la evidencia, la lógica y la prueba. La verdad no es una cuestión de democracia ni de opiniones personales; es una realidad que se sostiene sola. En ese terreno, mi voz es el vehículo de la certeza. Quien se sienta incómodo ante una afirmación rotunda, suele ser quien carece de argumentos para rebatirla y prefiere refugiarse en el relativismo para no admitir su error.

​El "Yo" como Sello Ético

​Sin embargo, cuando el terreno se vuelve moral y ético, es cuando el "Yo" aparece con toda su fuerza y razón de ser. No lo utilizo por vanidad, sino por un profundo sentido del honor.

​El "Yo" de la Conciencia: Uso el "Yo" para delimitar mis principios. Al decir "Yo soy" o "Yo tengo estos valores", estoy manifestando que mi moral no es un traje de alquiler ni una moda pasajera, sino mi propia piel. No hablo por una masa anónima ni me escondo en el grupo; hablo por mí mismo, asumiendo la responsabilidad total de mis convicciones.

​Responsabilidad vs. Vaguedad: Criticar a quien dice "Yo" en temas éticos es síntoma de preferir la ambigüedad. Yo prefiero la claridad. El "Yo" es mi firma en un contrato de honor conmigo mismo. Mientras otros dicen "se debería" o "se supone", diluyendo su compromiso en un plural cobarde, yo doy la cara. El "Yo" es la garantía de que mi palabra y mi acción son una sola pieza.

​Honestidad Radical: El uso de la primera persona es, en realidad, un acto de respeto hacia el interlocutor. Al decir "Yo lo veo así", marco mi territorio moral sin engaños. Quien se molesta porque yo defina mi identidad con firmeza, quizá es porque aún no ha tenido el valor de definir la suya.

​Conclusión para los detractores

​No confundan mi seguridad con soberbia. Cuando afirmo, es porque puedo demostrarlo. Cuando digo "Yo", es porque estoy dispuesto a sostener mis principios contra viento y marea.

​Seguiré afirmando lo que es verdad y seguiré usando el "Yo" para lo que es justo. Al final del día, prefiero ser juzgado por mi claridad que ser aceptado por mi silencio o por camuflarme en un "nosotros" que no significa nada. El "Yo" no es un exceso de ego; es el mínimo exigible para cualquier hombre que se precie de tener palabra.

Carlos Garcés.
16 de mayo de 2026.











Comentarios