LA FARSA DEL BANQUILLO Y LA CEGUERA DEL REBAÑO. Por Carlos Garcés.

LA FARSA DEL BANQUILLO Y LA CEGUERA DEL REBAÑO. Por Carlos Garcés.

Resulta casi cómico ver cómo la actualidad española se llena de titulares exigiendo prisión para figuras como Zapatero o Sánchez. Es el enésimo episodio de un teatro de sombras diseñado para entretener al personal. Lo irónico del asunto es que los mismos que hoy piden cárcel desde los atriles son los primeros que tendrían que estar cruzando las puertas de un penal, cogidos de la mano del resto de la clase política e institucional, sin excepción alguna.

​Si en este país hubiera un ápice de dignidad y de justicia real, no quedaría un solo escaño ocupado. Todos, absolutamente todos, son cómplices, cuando no autores, del desastre, especialmente tras la gestión de la falsa pandemia y enfermedad del covid y todo lo que rodeó a esa ""crisis sanitaria"". Pero la memoria es corta y el cinismo, infinito.

​El teatro judicial, caramelos a la puerta de un colegio:

​Pedir juicios y prisión para los políticos en España es un ejercicio de ingenuidad supina. Nos venden el proceso judicial como el gran triunfo de la democracia, pero la realidad es que no es más que tinta, saliva y miles de folios gastados para nada.

​Ya lo vimos con el juicio del Procés. Se llenaron miles de horas de televisión, se rasgaron las vestiduras y, al final, pasó exactamente lo que era evidente y yo lo  dije desde el primer día: gobernara quien gobernara, los condenados durarían en la cárcel menos que un caramelo a la puerta de un colegio. El poder siempre se protege a sí mismo. Las sentencias se diluyen en indultos, reformas de código penal a la carta o prebendas políticas. El banquillo de los acusados es solo el decorado de su próxima campaña electoral.

​El verdadero culpable; El aplaudidor de urnas:

​Sin embargo, el político no es el único responsable de esta degradación; el político es solo un síntoma. El verdadero drama de este país son los ilusos que todavía les aplauden.

​La clase política hace lo que hace porque sabe que el domingo de elecciones el ciudadano olvidará el engaño, se pondrá su camiseta de equipo y correrá sumiso a depositar su papeleta en la urna.

​Esos votantes, que acuden en masa a validar el sistema cada pocos años, son los culpables definitivos de la situación. Son los que legitiman que se les mienta en la cara, los que justifican los abusos de "los suyos" mientras exigen la soga para los del bando contrario. Al votar, no están ejerciendo un derecho; están renovando el contrato de sus propios carceleros.

​Mientras la sociedad civil siga picando el anzuelo de las peticiones de cárcel mediáticas y siga acudiendo a las urnas con fe ciega, la rueda seguirá girando. Los políticos seguirán blindados, la justicia seguirá siendo un simulacro y el ciudadano de a pie seguirá siendo el único que paga la fiesta.

Y mientras tanto, la hoja de ruta de la criminal y genocida AGENDA 2030 se implementa a diario y con éxito total en todos los rincones de España.

Carlos Garcés.
25 de mayo de 2026.









"SENATOR". Carlos Garcés.

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