DE LA ADVERTENCIA DE JULIO ANGUITA A LA CRIMINAL AGENDA 2030: LA HORA DE LA REBELDÍA Y DESOBEDIENCIA CIVIL Por Carlos Garcés.

 



DE LA ADVERTENCIA DE JULIO ANGUITA A LA CRIMINAL  AGENDA 2030: LA HORA DE LA REBELDÍA Y DESOBEDIENCIA CIVIL Por Carlos Garcés.

​A propósito de una vieja advertencia de Julio Anguita: cuando el sistema es el problema, la única salida legítima es la rebeldía organizada de la sociedad civil.

​Por un Ciudadano en Rebeldía:

​Corría el mes de octubre del año 2012 cuando el histórico dirigente Julio Anguita, en una conversación que hoy resuena con la fuerza de una profecía autocumplida, respondía de forma tajante ante la pregunta de si existía alguna fuerza política capaz de solucionar el derrumbe institucional y socioeconómico de España. «Ninguna. Absolutamente ninguna», sentenció de forma reiterada, sin salvar siquiera a las siglas que él mismo había liderado con innegable coherencia. Catorce años después, aquellas palabras no solo mantienen una vigencia demoledora, sino que se han convertido en el diagnóstico definitivo de un país asfixiado por la partitocracia.

​Quienes hemos dedicado años de vida a observar las entrañas del sistema —e incluso participamos brevemente en la política activa con la ingenua esperanza de propiciar un cambio desde dentro— conocemos a la perfección el engaño. Las estructuras de los partidos políticos actuales no son herramientas de representación popular; son corporaciones privadas de colocación de empleo, blindadas para su propia supervivencia y radicalmente divorciadas del bienestar común. El juego de turnarse en el poder ya no engaña a nadie. En cada pueblo, en cada ciudad y en cada rincón de España, asistimos a un desfile diario de arbitrariedades, despilfarros e incompetencias gestionadas por una clase política que actúa con total impunidad, como si los recursos públicos y las libertades ciudadanas fuesen su cortijo particular.

«O la ciudadanía se organiza, tiene poder y se enfrenta al otro poder con programas y propuestas seriamente... o estamos perdidos. En el fondo, este es el gran debate: ellos o nosotros.» — Julio Anguita, 2012.


​Rendición de cuentas ante la justicia ordinaria:

​La indignación popular no puede seguir traduciéndose en el rito estéril de depositar un voto cada cuatro años para cambiar de verdugo. Es imperativo exigir que los políticos rindan cuentas de manera real, penal y patrimonial ante la justicia por las barbaridades normativas y económicas que cometen a diario. Quien arruina un municipio con decisiones arbitrarias, quien legisla a sabiendas contra el sentido común y los derechos fundamentales, o quien destruye el tejido productivo local debe responder con sus bienes y con su libertad, exactamente igual que cualquier ciudadano de a pie. La regeneración de la nación no vendrá de unas nuevas elecciones; vendrá del fin de los aforamientos y del sometimiento estricto de los gobernantes al imperio de la ley común.

​Para lograr esto, la premisa es tan dura como indispensable: hay que apartar a las siglas actuales y vaciar los partidos de ese monopolio absoluto que ejercen sobre la vida pública. La estructura partidista tradicional está gangrenada por el clientelismo. Reducir la acción ciudadana a la militancia de partido es aceptar las reglas de un juego trucado donde la banca siempre gana.

​El nuevo Maastricht: la criminal y genocida AGENDA 2030:

​Cuando Anguita pronunciaba su discurso en 2012, identificaba con precisión al "otro poder" en las instituciones financieras que dictaban los recortes: los artífices del Tratado de Maastricht y los burócratas del Banco Central Europeo. Hoy, en pleno año 2026, ese poder globalista y deshumanizado se ha revestido de un nuevo lenguaje filantrópico, pero sus garras son idénticas. El elemento central a batir en nuestros días es la criminal y genocida AGENDA 2030.

​Bajo la propaganda de la sostenibilidad y el progreso, la criminal y genocida AGENDA 2030 opera como un plan de demolición controlada de las soberanías nacionales y de la economía de las clases medias y trabajadoras. Es la herramienta con la que las élites transnacionales asfixian nuestro sector primario, criminalizan a los agricultores y ganaderos, destruyen la industria local y restringen de forma intolerable las libertades individuales. Los políticos locales y nacionales, de uno y otro signo, han abdicado de sus funciones para convertirse en meros capataces o ejecutores de directrices redactadas en despachos extranjeros. La sumisión a estos postulados globalistas es la prueba fehaciente de que los partidos ya no sirven a los españoles, sino a agendas ajenas a los intereses de España.

​Nueve años de rebeldía y desobediencia legítima:

​Frente a un poder que se vuelve ilegítimo al legislar sistemáticamente contra su propio pueblo, la sumisión es una forma de complicidad. Llevo cerca de nueve años defendiendo activamente que la única salida digna y eficaz que le queda al ciudadano es la rebeldía y la desobediencia civil. La legalidad no siempre coincide con la justicia, y cuando las leyes se convierten en instrumentos de opresión económica y social, desobedecerlas es un Derecho y un deber moral.

​No se trata de promover el caos, sino de ejercer una rebeldía y resistencia firme y coordinada: negarse a comulgar con ruedas de molino, defender de forma numantina nuestros negocios, campos y tradiciones frente a las normativas absurdas del globalismo, y empezar a construir redes de soberanía económica y comunitaria al margen de las directrices del Estado partitocrático. Si la ciudadanía no se organiza para acumular un contra-poder real, los de arriba seguirán avanzando sin freno.

​La disyuntiva histórica sigue siendo la misma que planteó el viejo maestro cordobés: ellos o nosotros. O los burócratas de la criminal y genocida AGENDA 2030 y sus sirvientes con coche oficial, o los ciudadanos despojados de sus Derechos; los partidarios de los recortes a la libertad, o los eternamente recortados. 

Es hora de recuperar la soberanía secuestrada, prescindir de los intermediarios corruptos de la política tradicional y ejercer la desobediencia legítima para salvar nuestro futuro. La calle y la justicia popular deben volver a pertenecer a los ciudadanos.

Carlos Garcés.
28 de mayo de 2026.










"SENATOR". Carlos Garcés.

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