¿INDEPENDENCIA JUDICIAL EN ESPAÑA?¡DEJEN DE TOMARNOS EL PELO! Por Carlos Garcés.
En España llevamos décadas escuchando la misma cantinela: “la justicia es independiente”. Se repite como un dogma, como una verdad incuestionable, como si por insistencia fuera a convertirse en realidad. Pero no lo es. No lo ha sido. Y, lo que es más grave, no parece que haya voluntad alguna de que lo sea.
No estamos ante un problema reciente, ni ante una supuesta deriva puntual atribuible a un gobierno concreto. No. Estamos ante un vicio estructural, una anomalía enquistada que forma parte del sistema desde hace décadas.
LA GRAN MENTIRA INSTITUCIONALIZADA:
La independencia judicial en España no está en crisis. Nunca ha existido plenamente. Y quien diga lo contrario, o miente o no quiere ver.
El primer pilar de esta farsa es evidente:
los políticos nombran a los jueces.
Mientras el Consejo General del Poder Judicial, ese órgano que debería ser garante de la independencia, siga siendo elegido por el Congreso y el Senado mediante el reparto de cuotas entre partidos, hablar de separación de poderes es poco más que un ejercicio de cinismo.
No se elige a los mejores.
No se elige a los más independientes.
Se elige a los más afines.
Y así, lo que debería ser un contrapeso al poder político se convierte en una prolongación del mismo.
LA PUERTA GIRATORIA JUDICIAL:
Pero hay más. Mucho más.
Porque no basta con controlar los órganos de gobierno de los jueces. También se ha normalizado algo aún más preocupante: la puerta giratoria judicial.
Jueces que hoy dictan sentencias y mañana ocupan cargos políticos.
Políticos que, tras su paso por el poder, regresan a la judicatura como si nada hubiera ocurrido.
¿De verdad alguien puede creer que eso no condiciona decisiones?
¿De verdad alguien puede hablar de imparcialidad en ese contexto?
La justicia no solo debe ser independiente.
Debe parecerlo.
Y en España, ni lo uno ni lo otro.
EL TEATRO POLÍTICO:
En este escenario, resulta especialmente indignante el espectáculo que vivimos a diario: partidos que, desde la oposición, denuncian una supuesta politización de la justicia… para, cuando gobiernan, hacer exactamente lo mismo.
Señalar únicamente al actual presidente del Gobierno es, sencillamente, una estafa intelectual.
No, no es un problema de hoy.
No es un problema de un nombre propio.
Es un problema de sistema.
Todos lo han hecho. Todos lo han mantenido. Todos se han beneficiado.
Y mientras tanto, el ciudadano asiste impotente a este teatro, obligado a creer en una independencia que no ve, que no siente y que, en demasiadas ocasiones, simplemente no existe.
UNA CUESTIÓN DE DIGNIDAD:
La justicia es el último refugio del ciudadano frente al abuso del poder.
Si ese refugio está contaminado, si está condicionado, si está sometido… entonces lo que se resquebraja no es solo un poder del Estado.
Se resquebraja la confianza.
Se resquebraja la igualdad.
Se resquebraja la propia democracia.
Y ya está bien de engaños.
Ya está bien de discursos vacíos.
YA ESTÁ BIEN DE TOMAR A LA GENTE POR IGNORANTE.
Porque la independencia judicial no se proclama.
Se garantiza.
Y en España, hoy por hoy, sigue siendo una promesa incumplida.
16 de abril de 2026.

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