CUANDO LA LOCURA SE DISFRAZA DE MODA: LA ‘ECOSEXUALIDAD’ Y EL ABSURDO DE NUESTROS TIEMPOS”. Por Carlos Garcés.

CUANDO LA LOCURA SE DISFRAZA DE MODA: LA ‘ECOSEXUALIDAD’ Y EL ABSURDO DE NUESTROS TIEMPOS”. Por Carlos Garcés.

Hace unos días se viralizó una noticia que, en apariencia, podría parecer solo curiosa o extravagante: una mujer de 45 años, llamada Sonja Semyonova, residente en la isla de Vancouver, en Canadá, afirma haber comenzado una relación sentimental con un árbol. Según sus propias declaraciones, se define como “ecosexual”, una persona que siente una conexión emocional y, según ella, incluso sensual con la naturaleza. Esta historia fue difundida ampliamente por medios sensacionalistas y portales virales, sin que existan verificaciones independientes de prestigio que confirmen los detalles de sus afirmaciones.

Ahora bien, más allá de la veracidad o del simple entretenimiento que pueda ofrecer, lo que resulta verdaderamente alarmante es lo que esta noticia revela sobre el estado de nuestra sociedad y la banalización del sentido común.

Que una mujer adulta considere plausible enamorarse de un árbol no es una excentricidad inocua; es una manifestación clara de desvarío y confusión mental, un comportamiento que en cualquier contexto medianamente serio debería ser estudiado en un psiquiátrico y no difundido como “historia curiosa”.

Vivimos tiempos en los que la línea entre lo racional y lo absurdo se ha diluido peligrosamente. La cultura viral y la obsesión por destacar en redes sociales han convertido lo irracional en espectáculo, y lo demencial en “moda” o “expresión personal”. Noticias como esta no son solo entretenimiento: son síntomas de una sociedad que celebra el desvarío y normaliza la locura, donde lo patológico se convierte en tendencia y se difunde sin la menor crítica.

La señora Semyonova, con sus 45 años y su declaración sobre una relación con un roble en Canadá, se ha convertido en un icono de lo que yo llamaría el triunfo del absurdo sobre la sensatez. Y no se engañen: esto no es libertad ni creatividad; es una manifestación de delirio, de patología emocional y de pérdida de contacto con la realidad.

No podemos quedarnos callados ante la glorificación de este tipo de comportamientos. La sociedad tiene que mantener un mínimo de cordura, de capacidad crítica y de sentido común, porque si permitimos que lo irracional se normalice y se viralice, lo que hoy es un titular sensacionalista puede mañana ser aceptado como un modelo de “vida plena”. Y eso, sin exagerar, es absolutamente inadmisible.

Que se repita sin cuestionamiento que alguien “vive una relación sentimental con un árbol” debería ser motivo de alarma colectiva. Es demencial, absurdo y patológico. Y quienes aplauden o celebran estas historias, directa o indirectamente, están socavando la inteligencia y la cordura de todos.

En definitiva, historias como esta nos obligan a recordar que el sentido común, la racionalidad y la cordura no son negociables. La moda del relativismo extremo y de la excentricidad llevada al absurdo solo conduce a la confusión generalizada y al triunfo de lo irracional sobre la sensatez. Y eso, queridos lectores, es un problema grave que debemos denunciar sin titubeos.

Carlos Garcés
9 de enero de 2026.

Fuente:

https://bazzinga.me/2025/12/27/a-sus-45-anos-se-sentia-sola-y-ha-empezado-una-relacion-sentimental-con-un-arbol-afirma-que-es-lo-mejor-que-ha-hecho-2/








"SENATOR". Carlos Garcés.

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