HOY, 13 DE MARZO DE 2026: DIEZ AÑOS DESPUÉS. Por Carlos Garcés.


HOY, 13 DE MARZO DE 2026: DIEZ AÑOS DESPUÉS. Por Carlos Garcés.

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(lectura en voz del texto).

Hoy 13 de marzo de 2026 se cumplen diez años de una decisión que marcó un antes y un después en mi vida.

Diez años desde que, por primera vez, me afilié a un partido político. Ese partido fue VOX. Lo hice convencido, sin cálculo personal, sin ambición de cargo alguno, sin buscar protagonismo. Me afilié porque creía en su programa, en su manera de entender España, en su concepción de la vida, de la nación y de la dignidad.

Yo venía de más de 39 años en la empresa privada. No necesitaba la política para vivir. No la buscaba como refugio ni como carrera. Me afilié con una sola intención: ver qué podía hacer por los demás.

Pocos meses después, sin haberlo pretendido jamás, fui nombrado presidente de VOX en Barcelona y provincia, con la tutela de toda Cataluña. Nunca fue un objetivo personal. Fue una responsabilidad asumida.

Durante ese tiempo compaginé mi compromiso político con mi blog personal "Senator", que ya venía gestándose desde etapas anteriores en WordPress y Facebook, pero que entonces comenzó a tomar verdadero impulso. A día de hoy, entre WordPress y "Senator", se acercan a las 7.000 publicaciones. Todo está escrito. Todo está explicado. No he borrado nada. No he rectificado ni una sola coma.

El 2 de octubre de 2017 presenté mi dimisión como presidente provincial. Hubo dos meses de intentos para que reconsiderara la decisión. No lo hice. Y no volveré jamás a la política. Fue una decisión firme, coherente y definitiva.

Después llegó el periodo de la falsa pandemia y enfermedad del COVID. Y ahí también di la cara. Con nombre y apellidos. Fui la segunda persona en este país que públicamente cuestionó el relato oficial. Está escrito. Está documentado. Tampoco he cambiado ni una coma.

El año 2020 fue un año de rebeldía. Luego vino algo peor: la claudicación generalizada. La venta del alma. El silencio cómodo. La adaptación al sistema. Durante estos seis últimos años se ha trabajado, se ha escrito, se ha denunciado. Todo está ahí.

Y hoy, diez años después de aquél 13 de marzo, el balance es claro.

El pueblo español no ha aprendido la lección.

No sólo no la ha aprendido. Ha retrocedido.

Lejos de ganar en sabiduría, ha ganado en comodidad.

Lejos de abrir los ojos, los ha cerrado con más fuerza.

Lejos de cuestionar, ha preferido obedecer.

No es un problema de información. Nunca lo fue. La información ha estado ahí. Las pruebas han estado ahí. Las contradicciones han sido evidentes. Lo que ha faltado no ha sido luz, sino voluntad.

El pueblo español no ha sido engañado únicamente; ha querido ser engañado.

Ha preferido la seguridad del rebaño a la incomodidad de la verdad.

Ha preferido delegar su responsabilidad antes que asumirla.

Ha preferido votar para sentirse partícipe antes que retirarse para no legitimar.

No avanzamos. Retrocedemos. Como los cangrejos.

Y lo más grave no es el error, sino la incapacidad de aprender del error.

No la aprendió en 2017.

No la aprendió en 2020.

No la ha aprendido en 2025 ni 2026.

Quien no abrió los ojos entonces, no los va a abrir jamás.

Se sigue confiando en los políticos. Se sigue esperando la próxima cita electoral como quien espera una solución mágica. Se sigue creyendo que el problema es “echar a uno para poner a otro”, cuando el problema es el sistema entero.

Se vota para legitimar lo que se dice combatir.

Se participa para reforzar lo que se denuncia.

Se espera justicia de quienes sostienen la estructura que la impide.

Cada uno sigue defendiendo “su mesilla”, su pequeño espacio ideológico, su sigla, su candidato, mientras el fondo permanece intacto.

Diez años después, mi conciencia está tranquila. Porque actué cuando creí que debía actuar. Porque dimití cuando entendí que debía hacerlo. Porque hablé cuando otros callaron. Porque no he cambiado el discurso según soplara el viento.

No volví a la política. No volveré.

No he borrado el pasado. No lo borraré.

No he suavizado lo dicho. No lo suavizaré.

El balance no es optimista respecto al conjunto, pero sí es sereno respecto a mí mismo.

Al final, la cuestión no es si el pueblo aprende o no aprende.

La cuestión es si uno ha sido coherente consigo mismo.

Y en eso, diez años después, no tengo nada que reprocharme.

La libertad no se pierde cuando te la arrebatan. Se pierde cuando dejas de merecerla.

Carlos Garcés.
13 de marzo de 2026.









"SENATOR". Carlos Garcés.

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