DE JOSÉ ANTONIO A LA AGENDA 2030: POR QUÉ LA ABSTENCIÓN ES LA ÚNICA RESPUESTA DIGNA. Por Carlos Garcés.

 


DE JOSÉ ANTONIO A LA AGENDA 2030: POR QUÉ LA ABSTENCIÓN ES LA ÚNICA RESPUESTA DIGNA. Por Carlos Garcés.

​Existe una frase, grabada a fuego en el imaginario de la mística política española y atribuida a José Antonio Primo de Rivera, que resume a la perfección el sentimiento de orfandad de muchos votantes hoy en día: “Prefiero la bala de la izquierda a la palmadita en el hombro de la derecha”. Aunque no figure en sus obras completas con esa literalidad, la sentencia sobrevive porque describe una verdad incómoda: la nobleza del enemigo que va de cara frente a la tibieza del aliado que te vende por el camino. En la política actual, esa "bala" es el rodillo ideológico de una izquierda que no pide perdón, mientras que la "palmadita" es esa derecha que te promete el cielo en campaña para acabar gestionando el infierno de sus adversarios cuando llega al poder.

​El complejo de inferioridad como programa electoral:

​El problema de eso que llaman "derecha" actual, la que muchos han bautizado como la derecha "maricomplejines", no es de gestión económica, sino de columna vertebral. Durante décadas, se nos ha vendido que lo importante es "gestionar bien", como si un país fuera una gestoría y no una comunidad con valores, cultura y leyes que definen su futuro.

​El ciclo es siempre el mismo: cuando eso que llaman "izquierda" llega al poder transforma la sociedad con leyes de ingeniería social profundas. No les importa el consenso; les importa su agenda. La "derecha", por su parte, protesta desde la oposición con palabras gruesas, prometiendo derogar, cambiar y restaurar. Sin embargo, cuando ganan las elecciones y llegan a los ministerios, no tocan nada. Es la política de la inercia: se limitan a administrar el desastre que dejó el anterior, temerosos de que los medios o las élites les llamen "radicales".

​La izquierda o el mérito de la coherencia:

​A diferencia de la "derecha", la "izquierda" española tiene algo que es difícil no reconocer: determinación. Cuando prometen una ley, por muy polémica o divisiva que sea, la sacan adelante. No buscan la aprobación de sus rivales; buscan cumplir con su base electoral y transformar la realidad a su imagen y semejanza. Esa "bala" ideológica es honesta. Sabes a qué atenerte. El drama surge cuando el votante de "derecha" descubre que su voto solo sirve para que la "izquierda" descanse cuatro años mientras la "derecha" le guarda el sitio.

​Una afirmación histórica, no una opinión:

​Llegados a este punto, es necesario aclarar algo fundamental: lo expuesto en estas líneas no es una mera opinión, ni el desahogo de un ex-votante desencantado. Es una afirmación rotunda avalada por la historia contemporánea de España. Los hechos son públicos, notorios y constantes. La hemeroteca no miente: es la crónica de décadas de mayorías donde las leyes más ideológicas de la izquierda no solo no se han derogado, sino que se han consolidado bajo gobiernos de una "derecha" que prometió lo contrario.

​El teatro globalista y el camino de la abstención:

​La explicación a esta parálisis no es fruto de la casualidad ni de la torpeza. La realidad es que todos los partidos, sin excepción, están a sueldo de la criminal y genocida AGENDA 2030 y el globalismo. Cada uno interpreta su rol en este teatro: unos proponen los cambios radicales y otros actúan como el freno necesario para que la población acepte la hoja de ruta sin rebelarse, pero el destino es el mismo.

​Por todo ello, llevo desde 2018 defendiendo públicamente una postura clara: la ABSTENCIÓN Si todos los actores están a sueldo del mismo guion escrito en despachos extranjeros, participar en el juego es validar la estafa. Da igual quién ocupe el sillón; la soberanía ha sido canjeada por una palmadita en el hombro mientras el plan globalista avanza implacable. La historia de España lo demuestra con hechos: votar en este sistema es elegir el color del envoltorio, pero el contenido siempre es el mismo.

Carlos Garcés.
4 de marzo de 2026.












"SENATOR". Carlos Garcés.

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