A TODOS LOS QUE DICEN ESTAR EN CONTRA DEL ABORTO Y LA EUTANASIA… Y DEFIENDEN EL VOTO A VOX Y AL PP. Por Carlos Garcés.


A TODOS LOS QUE DICEN ESTAR EN CONTRA DEL ABORTO Y LA EUTANASIA… Y DEFIENDEN EL VOTO A VOX Y AL PP. Por Carlos Garcés.

Hay momentos en los que ya no caben matices. Hay momentos en los que la tibieza deja de ser prudencia para convertirse en complicidad. Y este es uno de ellos. Hoy, tras conocer que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha rechazado medidas cautelares para impedir la muerte de una joven de 26 años, una vida concreta, con nombre, con historia, resulta imposible seguir sosteniendo ciertas mentiras sin caer en el más absoluto de los cinismos. Porque aquí ya no hablamos de ideologías. Hablamos de vida o muerte. Y quien no actúa, elige.

Se repite hasta la saciedad que uno puede estar en contra del aborto y de la eutanasia y, sin embargo, votar a quienes no hacen absolutamente nada por derogarlos. Pero esa afirmación, repetida mil veces, no deja de ser una falsedad moral. Porque votar a quien no propone derogar esas leyes no es estar en contra de ellas. Es aceptarlas. Es legitimarlas. Es financiarlas. Es participar en ellas. No existe diferencia moral entre quien ejecuta una ley injusta y quien la sostiene con su voto. Y quien pretenda sostener lo contrario, simplemente se engaña a sí mismo o intenta engañar a los demás.

Ni Santiago Abascal de VOX, ni Alberto Núñez Feijóo del PP, ni ningún partido con representación real en España ha planteado seriamente la derogación del aborto o de la eutanasia. Ni uno solo. Ni una propuesta firme, ni una hoja de ruta, ni una batalla política real. Solo declaraciones vacías, silencios calculados y estrategias diseñadas para no incomodar a un electorado que ya ha sido acostumbrado a convivir con lo que antes consideraba inaceptable. Mientras tanto, cada día se eliminan vidas antes de nacer y cada día se abre paso la eutanasia como una solución legal al sufrimiento, como si la dignidad humana pudiera someterse a votación o depender de una firma administrativa.

Pero la responsabilidad no termina en los políticos. Sería demasiado fácil dejarla ahí. También son responsables quienes, sabiendo todo esto, siguen votándolos, justificándolos o defendiéndolos. Quienes repiten consignas, quienes miran hacia otro lado, quienes prefieren no incomodarse. Porque sostener con el voto a quien no combate estas leyes es convertirse en cómplice indirecto de sus consecuencias. Y esa es una verdad incómoda que muchos no están dispuestos a aceptar.

Hoy no hablamos de cifras, aunque las cifras existan y sean insoportables. Hoy hablamos de una persona concreta ingresada en el Hospital Sant Camil de Sant Pere de Ribes, de una hija, de un padre que lucha, de una decisión judicial que permite avanzar hacia la muerte en nombre de un supuesto derecho. Cuando una sociedad llega a este punto, ya no está simplemente equivocada: está moralmente derrotada. Y lo más grave no es la existencia de esas leyes, sino la normalización social que las rodea, el silencio que las protege y la cobardía que las perpetúa.

Se acabaron las excusas. No se puede decir que se defiende la vida y votar a quien no la defiende. No se puede llamar crimen al aborto y apoyar a quien lo mantiene intacto. No se puede indignarse por la eutanasia y respaldar a quienes ni siquiera plantean su derogación. Eso no es coherencia. Eso es hipocresía política y moral. Y conviene decirlo con toda claridad, sin adornos y sin miedo a molestar.

Porque quien hoy sigue pidiendo el voto para estos partidos, quien hoy sigue justificándolos, quien hoy sigue mirando hacia otro lado, no es parte de la solución. Es parte del problema.

Carlos Garcés.
25 de marzo de 2026.









               "SENATOR". Carlos Garcés.
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