PREGUNTAS QUE SANTIAGO ABASCAL NO RESPONDERÁ. Por Carlos Garcés.
Dirigido a Santiago Abascal, aunque podría ir dirigido, sin cambiar una sola coma, a cualquier político del sistema corrupto, genocida y criminal.
Estoy cansado.
Cansado moralmente.
Fatigado de la farsa, del engaño y del silencio cómplice.
Cansado de que VOX, como el resto de partidos sin excepción, haya apoyado, aplaudido, gestionado o aceptado la falsa pandemia del COVID, la falsa enfermedad, los bozales, los confinamientos criminales, los protocolos hospitalarios genocidas y esas inyecciones experimentales que llamaron vacunas y que han causado, y siguen causando, gravísimos daños irreparables e irreversibles.
Y ahora nos dicen que están en contra de la AGENDA 2030…pero solo porque no les gustan las balizas, las zonas de bajas emisiones o algunas medidas visibles, cuando eso es lo menos importante de una agenda globalista, totalitaria y criminal que pretende someter a los pueblos y borrar la soberanía de las naciones.
Por eso, señor Abascal, aquí van unas preguntas.
Claras.
Directas.
Lapidarias.
Preguntas que usted no va a responder, como nunca responde ninguna de las que importan.
Las preguntas:
Primera pregunta:
Cuando lleguen al gobierno, o desde la oposición, ahora mismo, si tienen un mínimo de dignidad:
¿Van a pedir perdón públicamente por haber apoyado y legitimado la falsa pandemia y enfermedad del COVID, los confinamientos, los bozales y el terror sanitario impuesto a la población?
Segunda pregunta:
¿Consideran ustedes que el aborto y la eutanasia son asesinatos? Si o no?
Y si lo creen:
¿Van a derogar inmediatamente la ley del aborto y la ley de la eutanasia?
¿Van a actuar con coherencia penal contra quienes los practican, los promueven o los publicitan? ¿Van a continuar pactando con ellos?
Tercera pregunta:
¿Van a exigir explicaciones oficiales sobre lo que se está rociando a diario desde los aviones en los cielos de España?
¿O seguirán negándolo todo mientras miran hacia otro lado y llaman conspiranoicos a quienes preguntan?
Cuarta pregunta:
¿Cuántas antenas 5G, ampliamente denunciadas por sus efectos nocivos sobre la salud, van a retirar del espacio público?
Quinta pregunta:
¿Cuántas cámaras de control facial y de voz van a eliminar de calles, estaciones y espacios públicos?
¿O aceptan sin rechistar este sistema de vigilancia masiva propio de un régimen totalitario?
Sexta pregunta:
¿Van a derogar las leyes LGTBI, que destruyen la biología, la libertad de pensamiento, la educación y la infancia?
¿O seguirán escondiéndose detrás de eufemismos, complejos y cobardías?
Séptima pregunta:
¿Van a revisar y anular todas las leyes, decretos y normas impuestas durante los años del COVID bajo el miedo, la mentira y el chantaje?
Octava pregunta:
¿Van a señalar a los responsables políticos, mediáticos y sanitarios de esta infamia histórica?
¿O les garantizarán impunidad, como han hecho todos?
Novena pregunta:
Si dicen estar en contra de la AGENDA 2030 y se proclaman antiglobalistas:
¿Van a salir de la Unión Europea, de la ONU, de la OMS y de todos los organismos supranacionales que nos han robado la soberanía política, económica, sanitaria y legislativa?
¿O todo esto es solo retórica electoral?
Décima pregunta:
¿Van a derogar el Estado autonómico?
Ese mismo que durante años calificaron como uno de los grandes males de España…
y del que, casualmente, desde 2019 ya no dicen absolutamente nada y viven de él como los demás.
Undécima pregunta:
¿Van a derogar las llamadas “ciudades de 15 minutos” y a echar atrás todos los proyectos ya implantados o en fase de desarrollo?
¿O aceptan este modelo de encierro territorial y control social permanente?
Duodécima pregunta:
¿Van a dar marcha atrás en la digitalización forzosa de la vida cotidiana:
citas previas obligatorias, administración inaccesible, dependencia tecnológica, burocracia digital?
¿O seguirán impulsando un sistema que esclaviza, robotiza y controla a la población, especialmente a los mayores?
Cierre
Porque no van a responder ninguna.
No hoy.
No mañana.
Nunca.
Y en ese silencio cobarde, calculado y sistemático quedará claro, una vez más, por enésima vez, lo que son y a quién sirven.
No sirven al pueblo.
No sirven a la verdad.
No sirven a la vida.
Sirven al sistema.
Siempre al sistema.
Al mismo que dicen combatir mientras lo sostienen con sus actos.
Y a partir de aquí, la responsabilidad ya no será solo de ellos.
Será de todos aquellos que, después de ver sus silencios, sus evasivas y sus mentiras, todavía vayan a votarles.
De quienes, conociendo la verdad, miran hacia otro lado.
De quienes prefieren la comodidad al coraje.
De quienes legitiman con su voto lo que luego dicen lamentar.
Porque ya no hay ignorancia posible.
Ya no hay excusas.
Ya no hay coartadas morales.
Y quien, sabiendo todo esto, siga participando de esta farsa, no tendrá perdón de Dios, ni podrá alegar que no fue advertido.
18 de febrero de 2026.

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