NO ME PIDAN QUE OLVIDE. NO ME PIDAN QUE APLAUDA. NO ME PIDAN QUE VOTE. NO ME PIDAN QUE PERDONE. Por Carlos Garcés.


NO ME PIDAN QUE OLVIDE. NO ME PIDAN QUE APLAUDA. NO ME PIDAN QUE VOTE. NO ME PIDAN QUE PERDONE. Por Carlos Garcés.

El 14 de marzo de 2020 no fue solo una fecha administrativa. Fue una frontera moral.

A partir de ese día, España dejó de comportarse como una nación de ciudadanos libres y empezó a comportarse como una masa obediente. Se suspendieron Derechos Fundamentales. Se confinó a millones de personas. Se arruinó a familias enteras. Se cerraron negocios. Se prohibieron despedidas. Se impuso el miedo como método de gobierno. Y se empezó a atentar gravemente contra la salud de las personas.

Y lo más grave: se hizo con el aplauso de la práctica totalidad de los ciudadanos españoles.

Desde entonces han pasado años. ¿Y qué vemos?

Políticos que entran y salen. Que dimiten. Que cambian de puesto. Que saltan de un cargo a otro. Que abandonan la primera línea, o los echan, como si todo hubiera sido una legislatura más. Como si no hubieran participado en el mayor atropello de libertades vivido en décadas.

Y la gente… aplaude.

No. Yo no olvido.

No olvido el cierre arbitrario de negocios mientras grandes superficies permanecían abiertas.

No olvido la criminalización de quienes dudaban y de quienes mostrábamos la verdad.

No olvido la censura disfrazada de “verificación”.

No olvido la obediencia ciega elevada a virtud.

No olvido la utilización del miedo como herramienta política.

Y tampoco olvido que esto no fue obra de un solo partido.

Fue un consenso tácito.

Fue una coreografía perfecta.

Fue una clase política, de "izquierda", de "derecha" y de "centro", alineada en la gestión del miedo y la restricción.

Algunos estaban en el gobierno.

Otros en la oposición.

Y TODOS en la administración central, autonómicas, provinciales y locales.

Pero NINGUNO asumió después responsabilidad real.

¿Dónde están las investigaciones políticas profundas?

¿Dónde las dimisiones por convicción?

¿Dónde las responsabilidades patrimoniales?

¿Dónde los procesos judiciales proporcionales a la magnitud de lo ocurrido?

En su lugar, vemos reciclaje.

Hoy uno deja un partido.

Mañana otro anuncia retirada.

Pasado mañana aparece un nuevo rostro prometiendo “regeneración”.

Y la maquinaria vuelve a empezar.

Como si nada.

Como si aquellos años no hubieran marcado una ruptura histórica.

Porque sí: lo ocurrido desde marzo de 2020 no tiene precedentes en la historia reciente de España en términos de suspensión masiva y prolongada de libertades civiles en tiempo de paz y de gravísimos crímenes de lesa humanidad. Eso no es una consigna. Es un hecho.

Y sin embargo, en vez de exigir cuentas, la práctica totalidad de los españoles sólo piensan en la siguiente papeleta.

Se indignan un día.

Al día siguiente buscan otro líder.

Y al siguiente vuelven a depositar su fe en el mismo sistema que no ha depurado responsabilidades.

No se trata de siglas.

Se trata de responsabilidad.

Quien ha ejercido poder en estos años debe responder por sus decisiones.

Quien votó restricciones debe explicarlas.

Quien apoyó barbaridades y medidas desproporcionadas debe dar cuenta ante la ley.

Y quien se benefició políticamente del miedo debe rendir cuentas.

Y quien aplaude sin exigir nada, también debería hacerse una pregunta incómoda:

¿En qué momento cambiamos la dignidad por la obediencia?

Por eso NO ME PIDAN QUE OLVIDE.

NO ME PIDAN QUE NORMALICE.

NO ME PIDAN QUE APLAUDA RELEVOS O EXPULSIONES COMO SI FUERAN REDENCIONES.

NO ME PIDAN QUE PERDONE.

Y, sobre todo, NO ME PIDAN QUE LEGITIME CON MI VOTO UN SISTEMA QUE NO HA RENDIDO CUENTAS.

La política no es un juego de sillas musicales.

Es el ejercicio del poder sobre la vida de millones de personas.

Y el poder, cuando se ejerce sin límites, deja huella.

Algunos quieren pasar página.

YO NO.

Algunos quieren que vuelva a participar como si nada hubiera ocurrido.

YO NO.

Porque una nación que no exige responsabilidades está condenada a repetir los abusos.

Y porque la memoria no es rencor.

ES JUSTICIA PENDIENTE.

Carlos Garcés.
25 de febrero de 2026










"SENATOR". Carlos Garcés.

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