LA GRAN ESTAFA TECNOLÓGICA: NIÑOS IDIOTIZADOS, ÉLITES HUMANIZADAS. Por Carlos Garcés.
Que el Gobierno quiera prohibir el acceso a internet a los menores de 16 años ha provocado, como era de esperar, el alarido histérico de los de siempre: los progresistas de salón, los tecnólatras sin alma y los defensores de una “libertad” que solo reclaman para seguir embruteciendo a los más débiles.
Yo estoy de acuerdo. Y voy mucho más allá.
Las nuevas tecnologías no deberían regularse: deberían desaparecer del ámbito educativo y de la infancia. Todas. Sin excepciones. Porque no educan, deforman. No humanizan, deshumanizan. No hacen libres a los niños, los convierten en adictos, dóciles y manipulables.
Y aquí viene la pregunta que nadie quiere contestar:
¿Alguien cree de verdad que los hijos y nietos de Bill Gates, Soros, los Rothschild, Felipe VI o las grandes élites globales se pasan el día pegados a un móvil o a un portátil?
La respuesta es evidente: NO.
Ellos estudian como se ha estudiado siempre:
libros de papel.
lectura profunda.
pensamiento crítico.
disciplina.
silencio.
esfuerzo.
memoria.
conversación humana.
Viven como seres humanos.
Mientras tanto, al resto nos venden la basura digital como “progreso”. Tablets en las aulas, móviles desde la infancia, pantallas sustituyendo al profesor, algoritmos sustituyendo al pensamiento. Y el resultado está a la vista: niños dispersos, incapaces de concentrarse, emocionalmente frágiles, intelectualmente pobres y completamente dependientes de estímulos artificiales.
Las nuevas tecnologías no desarrollan el cerebro infantil: lo atrofian.
No educan: idiotizan.
No informan: programan.
Estamos creando, y esto ya es un hecho, una sociedad robotizada desde la cuna, incapaz de leer un texto largo, de sostener una conversación, de pensar por sí misma. Una sociedad perfecta para ser manipulada, dirigida y controlada.
Y lo más perverso de todo:
LAS MISMAS ÉLITES CRIMINALES QUE PROTEGEN A SUS HIJOS DEL VENENO DIGITAL SON LAS QUE LO IMPONENAL RESTO COMO SI FUERA UN AVANCE.
Eso no es progreso.
Eso es ingeniería social.
Eso es clasismo tecnológico.
Eso es una estafa moral e intelectual.
España es hoy un país profundamente deshumanizado e idiotizado, y una de las causas principales tiene nombre y apellido: LA IDOLATRÍA DE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS EN TODA LA SOCIEDAD Y especialmente en la educación y en la infancia.
Si de verdad nos importaran los niños, les devolveríamos la humanidad:
fuera pantallas.
más libros.
menos estímulos.
más pensamiento.
menos tecnología.
más personas.
Todo lo demás es mentira.
Y quien no lo quiera ver, o es ingenuo… o forma parte del problema.
6 de febrero de 2025.

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