CUANDO CAEN LAS MÁSCARAS: NO VOTÁIS PROYECTOS, VOTÁIS PERSONAS. Por Carlos Garcés.
La reciente defenestración de Javier Ortega Smith, apartado de todos los cargos y relegado al último rincón del partido, debería servir para algo más que para el cotilleo político o la pelea de bandos. Debería servir, al menos, para una reflexión seria para todos aquellos que aún siguen votando, que no es mi caso. Aunque sé que muchos no la harán.
La gente no vota proyectos. La gente vota personas. Vota caras, discursos, gestos, egos. Deposita su confianza en individuos que dicen defender un proyecto común, pero que en cuanto el poder entra en juego demuestran que lo único que de verdad defienden son sus intereses personales, sus puestos y su protagonismo.
Si Santiago Abascal y Ortega Smith defendieran realmente el mismo proyecto, los mismos objetivos y la misma visión de España que proclaman en campaña, no se estarían despedazando entre ellos. Cuando un proyecto es firme, sólido y compartido, hay cohesión. Hay discrepancias, sí, pero no purgas ni ejecuciones políticas. Lo que estamos viendo no es una discusión ideológica: es una lucha de poder.
Y esto no es exclusivo de VOX. Que nadie se engañe. Esto ocurre en todos los partidos sin excepción. En TODOS. Cambian los nombres, cambian las siglas, cambian los discursos… pero el mecanismo es siempre el mismo. Personalismos enfrentados, ambiciones cruzadas, traiciones internas y una absoluta FALTA DE LEALTAD A AQUELLO QUE DICEN REPRESENTAR.
Cuando los dirigentes se destruyen entre ellos, no es porque les importe la política, ni el bien común, ni el futuro del país. Es precisamente lo contrario: la política les importa un pito. Lo único que les importa es quién manda, quién sale en la foto, quién controla el aparato y quién conserva el sillón.
Y aun así, la gente sigue votando. Sigue acudiendo dócilmente a las urnas, como si no pasara nada, como si no estuviera viendo el mismo espectáculo repetido una y otra vez desde hace décadas. Siguen votando personalismos creyendo que votan proyectos. Siguen legitimando un sistema que se alimenta de su ingenuidad o de su comodidad.
Este mensaje no va solo para quienes votan a VOX. Va también para quienes votan a otros partidos. Y va incluso para quienes se creen muy críticos pero siguen participando del mismo juego. Aquí no hay bandos morales. Aquí hay un sistema agotado y una ciudadanía que se niega a asumirlo.
CUANDO UN PROYECTO ES VERDADERO, HAY UNIÓN. Cuando hay peleas constantes, purgas y luchas internas, lo que hay es vacío ideológico y ambición personal. Lo demás es propaganda.
Pero mientras la gente siga confundiendo personas con proyectos, y liderazgo con salvación, nada cambiará. Y los mismos que hoy se escandalizan mañana volverán a votar. Porque el problema no es solo de los partidos.
El problema es de quienes siguen legitimándolos cada vez que acuden a las urnas.
9 de febrero de 2026.

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