AGRICULTORES Y GANADEROS: CUANDO EL SILENCIO OS ERA CÓMODO Y NOSOTROS PAGÁBAMOS EL PRECIO. Por Carlos Garcés.




AGRICULTORES Y GANADEROS: CUANDO EL SILENCIO OS ERA CÓMODO Y NOSOTROS PAGÁBAMOS EL PRECIO. Por Carlos Garcés.

Hoy los agricultores y ganaderos se manifiestan.

Hoy denuncian asfixia, imposiciones, normativas que los arruinan y políticas que los estrangulan.

Pero yo no tengo mala memoria.

En 2020, cuando casi todo el mundo obedecía sin cuestionar nada, fuimos muy pocos los que dimos la cara públicamente contra el rumbo que se estaba imponiendo. Sin escondernos detrás de siglas ni perfiles anónimos.

Fui la segunda persona en este país que, con nombre y apellidos, se movió abierta y activamente contra toda aquella barbarie. Pero en aquel momento el ambiente no era de aplauso, era de linchamiento.

No fue gratis.

Hubo insultos.

Hubo denuncias.

Hubo amenazas.

Hubo miradas de odio.

Hubo intentos de señalamiento y descrédito.

Y mientras tanto, ¿dónde estaban ahora los hoy indignados?

OBEDECIENDO.

Repitiendo el discurso oficial.

Criticando al que advertía.

Agricultores, ganaderos, sanitarios, transportistas, taxistas… cada colectivo defendía su comodidad inmediata mientras el marco general se consolidaba. Cuando algunos alertábamos del modelo de la criminal y genocida AGENDA 2030 que se estaba implantando y de sus consecuencias futuras, muchos nos llamaban exagerados, irresponsables o conspiranoicos.

No hubo solidaridad.

No hubo respaldo.

No hubo altura de miras.

Ahora que el sistema aprieta el cuello del campo, ahora sí hay indignación. Ahora sí hay pancartas. Ahora sí hay discursos encendidos.

Pero la indignación tardía no borra el silencio anterior. Y mucho menos las críticas y ataques que recibimos quienes nos adelantamos en la denuncia.

No me alegro de que el campo sufra. En absoluto. Pero tampoco acepto que quienes ayer miraban hacia otro lado o señalaban al disidente se presenten hoy como vanguardia de nada y menos con BANDERITAS....que habla mucho de quién está detrás de todas estas manifestaciones.

Un país no cae solo por sus gobernantes. Cae cuando su sociedad prefiere la comodidad a la coherencia. Cuando se castiga al que habla y se premia al que obedece. Cuando cada sector reacciona únicamente cuando le tocan el bolsillo. Y cuando la gente sigue creyendo que esto se resuelve en las urnas o en los tribunales de justicia.

La coherencia no se improvisa cuando llegan las facturas.

Y la memoria, al menos en mi caso, sigue intacta.

Carlos Garcés.
13 de febrero de 2026.











"SENATOR". Carlos Garcés.

Comentarios