VOX: TRAICIÓN DE PRINCIPIOS POR CÁLCULO ELECTORAL Por Carlos Garcés.

VOX: TRAICIÓN DE PRINCIPIOS POR CÁLCULO ELECTORAL.

Por Carlos Garcés.

Hubo un tiempo en que Santiago Abascal y VOX se jactaban de defender una moral “inalterable”. Criticaban a diario y con furia las leyes LGTBI, denunciaban la colocación de banderas en los Ayuntamientos y arremetían contra las fiestas del Orgullo de Madrid. Su discurso era rotundo, parecía surgir de convicciones firmes, de una supuesta voluntad de confrontación cultural sin complejos.

Hoy, esa furia ha desaparecido. VOX ya no cuestiona nada como antes. No critica, no se opone, no molesta. Todo se ha evaporado y, si algo dicen, lo hacen con la boca pequeña. El ejemplo de Madrid es revelador: donde antes se hablaba de prohibición, ahora se habla de “cambiar de lugar”. Como si desplazar una fiesta unos metros fuera una victoria moral, como si eso bastara para combatir unas leyes que antes se presentaban como una amenaza civilizatoria. El problema ya no es el contenido, ni la ideología, ni la imposición cultural; ahora parece reducirse a una mera cuestión logística. Y pretenden vender esa renuncia como firmeza.

La razón de este giro es miserable: captar votos. La ideología, los valores, la coherencia… todo ha sido sustituido por la tibieza, la conveniencia y la cobardía política. Se conforman con gestos vacíos, con simulacros de oposición que no incomodan a nadie, mientras presumen de una supuesta resistencia que no existe.

Esto no es prudencia ni estrategia: es corrupción moral. Lo que antes era convicción, hoy es pura manipulación. Principios usados como disfraces para seducir electores y abandonados en cuanto estorban. Cambiar el lugar de un desfile no es plantar batalla cultural; es aceptar el marco del adversario y fingir que se ha hecho algo.

Ahí se revela, en toda su crudeza, la verdadera naturaleza de Abascal y de quienes le rodean: personas sin palabra, sin firmeza y sin respeto por aquello que dijeron defender. Una moral que se pliega al viento de las encuestas no merece respeto, ni confianza, ni consideración.

VOX ya no es un partido de principios. Es un partido de conveniencia.

Y en política, eso es lo más ruin que puede existir.

Cuando los principios se venden o se adormecen, la política se convierte en teatro.

Carlos Garcés.
21 de enero de 2026.











"SENATOR". Carlos Garcés.

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