LA GRAN MENTIRA DE LA INMIGRACIÓN: CUANDO EXPULSAR ILEGALES SIRVE PARA OCULTAR EL DAÑO IRREVERSIBLE. Por Carlos Garcés.
LA GRAN MENTIRA DE LA INMIGRACIÓN: CUANDO EXPULSAR ILEGALES SIRVE PARA OCULTAR EL DAÑO IRREVERSIBLE. Por Carlos Garcés.
Abascal dice que va a expulsar a los inmigrantes ilegales. Habla de cifras, de cientos de miles, de órdenes ejecutivas, de firmeza y de autoridad. Suena bien. Suena contundente. Suena a solución. Pero no lo es. O, peor aún, es una verdad a medias utilizada para engañar. Porque cuando un político se centra únicamente en lo que va a echar fuera, pero guarda silencio sobre lo que ya ha metido dentro, no está gobernando: está haciendo teatro. Y el teatro político lleva años representando la misma obra, con distintos actores, pero con un único guion: la criminal y genocida AGENDA 2030.
Conviene decirlo desde el principio, sin rodeos ni complejos. Abascal, como el resto de políticos y partidos políticos sin excepción alguna, está a sueldo de la AGENDA 2030. Unos la aplican con entusiasmo ideológico, otros con silencio cómplice y otros con una oposición calculada y controlada. Pero ninguno se sale del marco. Ninguno cuestiona el fondo del sistema. Ninguno se atreve a romper realmente con el plan establecido.
Expulsar a quien entra ilegalmente, delinque o vive al margen de la ley no es una política valiente ni una solución estructural. Es simplemente cumplir lo mínimo que cualquier Estado serio debería haber hecho desde el primer día. Presentarlo como la gran respuesta al problema migratorio es insultar la inteligencia de los ciudadanos. Porque el problema no es el ilegal recién llegado, sino todo lo que ha venido después y que nadie quiere abordar: regularizaciones masivas, contratos ficticios, empadronamientos fraudulentos, reagrupaciones familiares sin límite, fronteras abiertas durante años y un efecto llamada ya plenamente consolidado.
Aquí es donde aparece la pregunta que nadie quiere formular en voz alta. ¿Qué va a hacer Abascal, o cualquier otro político, con los que ya están aquí? ¿Con los que han sido regularizados, con los que tienen contratos fijos, con los que traen o traerán a sus familias, con los barrios ya transformados, con la presión creciente sobre los servicios públicos, con el cambio cultural que ya es irreversible en muchos lugares? Silencio absoluto. Y ese silencio no es casual. Es culpable. Es compartido. Es la prueba de que todos han participado en el mismo proceso y de que ninguno quiere asumir las consecuencias.
Durante años se nos dijo que no pasaba nada, que todo era integración, que todo era enriquecimiento cultural, que todo era progreso. Hoy el resultado está a la vista y ya no puede ocultarse: barrios perdidos, inseguridad normalizada, choque cultural, fractura social y un miedo creciente a decir la verdad. Todo eso no se corrige expulsando a seiscientos mil ilegales, porque el problema ya no está en la frontera, sino dentro, asentado, legalizado y multiplicándose. Gobernar no es lanzar cifras ni proclamas, gobernar sería explicar cómo se gestiona lo irreversible. Y nadie lo hace porque nadie quiere o puede hacerlo.
La inmigración masiva no ha sido un error ni un fallo de cálculo. Ha sido un plan. Un plan de dilución identitaria, de sustitución demográfica, de precarización laboral, de desarraigo cultural y de control social. Y ese plan tiene un nombre, aunque se intente disimular bajo palabras amables y discursos humanitarios: Agenda 2030. Ningún partido parlamentario se sale de ese marco. Unos la aplauden, otros la justifican y otros prometen expulsiones simbólicas para calmar a un electorado cada vez más inquieto. Pero todos obedecen. Todos cumplen su papel. Todos forman parte de la misma estructura.
Expulsar ilegales es cumplir la ley, nada más. Pero callar sobre el daño ya causado es mentir deliberadamente. Cuando un político solo habla de a quién va a echar, pero no explica qué va a hacer con lo ya asentado ni cómo va a frenar el futuro efecto llamada, no está solucionando absolutamente nada. Está protegiendo el mismo sistema que dice combatir. Y quien, después de todo esto, siga creyendo que alguno de ellos va a romper realmente con este modelo, no está siendo engañado. Está eligiendo no ver.
30 de enero de 2026.

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