HAZTE OÍR, IGNACIO ARSUAGA Y EL MÉRITO DE DECIR “NO” CUANDO OTROS CALLAN. Por Carlos Garcés.




HAZTE OÍR, IGNACIO ARSUAGA Y EL MÉRITO DE DECIR “NO” CUANDO OTROS CALLAN. Por Carlos Garcés.

Conozco a Ignacio Arsuaga desde hace años. No de oídas, no por titulares, sino por trato directo y por una trayectoria compartida, a veces cercana, a veces distante, que se extiende a lo largo de la última década. En ese tiempo he apoyado a Hazte Oír, he dejado de hacerlo, he vuelto a apoyarles y he vuelto a apartarme. No lo oculto ni lo edulcoro. Mi relación con la organización y con su presidente ha sido tan sincera como crítica, tan libre como incómoda.

También es cierto, y sería deshonesto no decirlo, que hace poco volví a criticar duramente a Hazte Oir por algo que considero gravísimo: dar voz y altavoz a políticos y personajes que, en un país mínimamente decente, deberían estar rindiendo cuentas ante la justicia y no paseándose por plataformas cívicas como si fueran referentes morales. En eso no me muevo ni un milímetro.

Pero precisamente porque no estoy sujeto a ningún partido, a ninguna organización ni a ninguna estrategia, hoy toca decir otra cosa. Y toca decirla con la misma claridad.

La iniciativa del llamado “Bus del PP Verde” lanzada por Hazte Oír en Aragón, denunciando el silencio cómplice de VOX ante las leyes ideológicas y la sumisión generalizada a la agenda globalista, merece ser reconocida. No porque sea perfecta, no porque llegue tarde, sino porque rompe, aunque sea de forma parcial, el consenso cobarde que domina la política española.

Mientras unos callan, otros miran hacia otro lado y otros directamente legislan contra la vida, la libertad y la verdad, Hazte Oír vuelve a señalar con el dedo al poder político. Y eso, hoy en España, ya es casi un acto de disidencia.

Ignacio Arsuaga ha demostrado en otras etapas que sabe plantar cara cuando decide hacerlo. Por eso mismo, esta acción tiene mérito. Y por eso mismo, también, le felicito. Sin matices innecesarios. Sin segundas intenciones. Cuando alguien hace algo bien, se dice.

Ahora bien, dicha esta felicitación, viene lo importante.

Si de verdad esta pancarta, este autobús y este mensaje no son solo una acción puntual, sino el inicio de una rectificación profunda, entonces Hazte Oír debería volver, de una vez por todas, a la senda que nunca debió abandonar: la independencia total de todos los partidos políticos.

TODOS. SIN EXCEPCIONES. Sin “los míos son menos malos”. Sin cálculos tácticos.

Porque Ignacio Arsuaga lo sabe, y muchos lo sabemos: todos los partidos políticos, sin excepción, sirven a la misma AGENDA criminal y genocida que destruye familias, identidades, soberanías y conciencias. Unos con entusiasmo, otros con silencio, otros con falsa oposición. Pero todos, absolutamente todos, forman parte del mismo engranaje.

Por eso, si de verdad quiere ser coherente con lo que denuncia, me permito un consejo claro y directo: defender abiertamente la ABSTENCIÓN en las votaciones.

No como apatía, sino como desobediencia.

No como resignación, sino como ruptura.

No como pasividad, sino como rechazo frontal a un sistema podrido desde la raíz.

La abstención consciente y argumentada es hoy una de las pocas formas de no legitimar esta farsa democrática. Y una plataforma como Hazte Oír, si recupera su independencia y su valentía, podría decirlo alto y claro sin miedo a perder favores, fotos o micrófonos.

Ojalá este autobús no sea solo un gesto.

Ojalá sea el comienzo, una vez más, de un Hazte Oír incómodo, libre, sin partidos y sin hipotecas.

Cuando eso ocurre, incluso quienes hemos sido críticos sabemos reconocerlo.

La verdad no entiende de fidelidades ciegas. Solo de coherencia.

Carlos Garcés.
29 de enero de 2026.










"SENATOR". Carlos Garcés.

Comentarios