CUIDADO CON QUIÉN TE JUNTAS! Entidades culturales y religiosas al servicio de la distracción política. Por Carlos Garcés.
CUIDADO CON QUIÉN TE JUNTAS! Entidades culturales y religiosas al servicio de la distracción política. Por Carlos Garcés.
Llevo tiempo advirtiéndolo, y en mi blog personal "Senator" está documentado negro sobre blanco: una de las mayores estafas morales que se están perpetrando hoy en España no procede únicamente de la izquierda globalista ni de los arquitectos oficiales del Nuevo Orden Mundial, sino de determinadas entidades cívico-culturales y religiosas que se autodefinen como de "derechas”, “patrióticas” o “conservadoras”.
Entidades que, por su propia naturaleza y razón de ser, no deberían hacer política partidista, no deberían servir de trampolín electoral, ni de altavoz a políticos de VOX o de su órbita, y que sin embargo lo están haciendo de forma sistemática y obscena.
No es un error.
No es ingenuidad.
No es casualidad.
Es una estrategia de distracción.
Estas entidades, culturales, cívicas o religiosas, no existen para promocionar partidos, no existen para blanquear políticos, no existen para convertir sus actos en mítines encubiertos, y mucho menos para reemplazar la lucha frontal contra la AGENDA 2030 por charlas, conferencias y actos inofensivos.
Y sin embargo, ahí están.
Ahí están Fundación Disenso, HazteOír, CitizenGO, Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), NEOS, El Yunque bajo distintas marcas, DENAES, Instituto CEU, Foro España Cívica, Fundación Villacisneros, determinados círculos de Comunión y Liberación, y no pocos foros “culturales” (Somatemps, CCC, Espanya i Catalans, etc) de inspiración cristiana o identitaria, todos ellos coqueteando, promocionando o dando voz directa a cargos y cuadros políticos de VOX o afines, como si eso fuera una virtud y no una claudicación.
¿Y qué tienen todos ellos en común?
Que hablan mucho…
pero callan lo esencial.
Hablan de España.
Hablan de valores.
Hablan de familia.
Hablan de tradición.
Hablan de identidad.
Pero evitan cuidadosamente el combate real.
Evitan señalar con nombres y apellidos a TODOS los responsables del proyecto globalista y no a los que les conviene.....
Evitan desmontar la ingeniería social de la AGENDA 2030.
Evitan denunciar su carácter totalitario, anticristiano, eugenésico y deshumanizador.
Y lo hacen porque no quieren perder invitaciones, subvenciones, contactos, influencia ni cuota de poder.
Aquí es donde la traición se consuma.
Cuando una entidad cultural o religiosa se convierte en plataforma política, deja de ser cultural y deja de ser religiosa.
Cuando una entidad supuestamente “crítica” normaliza a los políticos como si fueran líderes morales, se convierte en parte del sistema.
Cuando se sustituye la verdad por el cálculo, la entidad deja de servir a la causa y pasa a servirse de ella.
A partir de ahí aparece la podredumbre habitual:
el lenguaje edulcorado,
los silencios cómplices,
las medias verdades,
la falsa prudencia,
el miedo a incomodar.
Se empieza a medir cada palabra para no molestar al invitado.
Se evita cualquier afirmación que pueda cerrar puertas.
Se sacrifica la verdad en el altar de la respetabilidad.
Y así, la AGENDA 2030 desaparece del foco, sustituida por debates estériles, patriotismos de salón y cristianismo domesticado.
Estas entidades no están despertando conciencias, las están anestesiando.
No están formando resistencia ni rebeldía, están canalizando la disidencia hacia cauces controlados.
No están combatiendo al enemigo, lo están protegiendo indirectamente.
Porque no hay nada más útil para el sistema que una oposición falsa, ruidosa, inofensiva y perfectamente integrada.
Y no, no hablo desde el resentimiento.
Hablo desde la experiencia.
Desde más de 39 años en la empresa privada, donde aprendí que un proyecto fracasa en el momento en que los afectos, las relaciones y los intereses personales se colocan por encima del objetivo superior.
Aquí no estamos para gustar.
No estamos para llenar salas.
No estamos para salir en fotos.
No estamos para repartir micrófonos entre “los nuestros”.
Estamos, o deberíamos estar, para decir la verdad completa, sin filtros, sin excusas y sin padrinos.
Una entidad que invita a políticos mientras silencia el núcleo del problema no es neutral, es colaboradora.
Una entidad que presume de valores pero huye del conflicto real no es valiente, es cobarde.
Una entidad que utiliza la religión o la cultura como escudo para no incomodar no es moral, es cómplice.
Y sí, decir esto tiene un precio.
Por eso me silenciaron en su día.
Por eso me apartaron.
Por eso prefieren ignorarme.
Pero lo digo sin arrogancia y sin miedo: prefiero la soledad digna a la multitud engañada, prefiero ser incómodo a ser útil al enemigo, prefiero decir la verdad sin aplausos que vivir de la mentira con focos.
Fui la segunda voz en España que denunció públicamente el Nuevo Orden Mundial y la criminal AGENDA 2030 en 2020. Y hoy lo reafirmo con más contundencia que nunca: no voy a cambiar ni una palabra, ni una coma, ni una actitud, por nadie y por nada.
Quien, desde una entidad cultural o religiosa, da voz a políticos mientras desactiva la lucha contra la AGENDA 2030, ya ha elegido bando.
Quien sustituye la verdad por la conveniencia, ya ha claudicado.
Quien convierte la disidencia en espectáculo, trabaja para el sistema aunque se envuelva en banderas o crucifijos.
La historia no absolverá a los tibios.
La verdad no protegerá a los cómplices.
Y cuando todo esto caiga, no bastará con decir “yo no sabía”.
Porque sí sabían.
Y callaron.
Y miraron a otro lado.
La verdad no se negocia.
No se aplaza.
No se subvenciona.
Y quien no esté dispuesto a pagar su precio, que no finja defenderla.
11 de enero de 2026.

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