TERESA FERNÁNDEZ CASADO, LA MUJER MÁS LONGEVA DE ESPAÑA: 112 AÑOS Y UNA COPA DE VINO EN CADA COMIDA. Por Carlos Garcés.
TERESA FERNÁNDEZ CASADO, LA MUJER MÁS LONGEVA DE ESPAÑA: 112 AÑOS Y UNA COPA DE VINO EN CADA COMIDA. Por Carlos Garcés.
Teresa Fernández Casado, nacida el 29 de julio de 1913 en Zambroncinos del Páramo (León), ha sido oficialmente reconocida como la persona viva más longeva de España a sus 112 años por la organización internacional LongeviQuest, tras el fallecimiento de Angelina Torres Vallbona en noviembre de 2025.
A sus más de 112 años y 117 días, Teresa sigue viviendo en la misma casa en la que nació y continúa con hábitos que muchos consideran parte de su “secreto” para llegar a una edad tan extraordinaria. Tiene siete hijos, seis vivos, uno de ellos con 93 años, lo que convierte también a su familia en un ejemplo de longevidad familiar.
Según quienes la conocen, Teresa mantiene una vida tranquila, con buen apetito y descanso reparador, dos pilares básicos de una vida saludable que repiten muchos centenarios. Su familia destaca que duerme muy bien y come con ganas, algo que al final cuenta mucho para tener energía en las décadas avanzadas de la vida.
Una de las cosas que llama la atención es su costumbre habitual en las comidas: una copa de vino. Teresa no ha querido renunciar a ese pequeño ritual diario, y en días especiales incluso brinda con un chupito de hierbas rodeada de su familia.
Sobre este hábito, es importante matizar: aunque algunas investigaciones sugieren que el consumo moderado de vino (especialmente tinto) puede tener ciertos efectos beneficiosos para la salud cardiovascular, no es algo que garantice longevidad por sí mismo y el alcohol también puede ser perjudicial si se consume en exceso. La recomendación general de salud es que no se exceda una copa al día para mujeres y dos para hombres, y que personas con ciertas enfermedades o predisposiciones eviten el alcohol por completo.
¿Qué podemos aprender de Teresa y otros longevos?
La historia de Teresa y de otras personas que han superado los 100 años —como María Branyas Morera, que vivió hasta los 117 años y cuya fisiología ha sido objeto de estudios científicos— nos invita a reflexionar sobre los factores que pueden favorecer una vida larga y saludable:
Mantener horarios regulares para comer y dormir, así como conservar apetito y actividad, son aspectos comunes entre muchas personas longevas.
Teresa sigue rodeada de su familia extensa: hijos, nietos, biznietos y tataranietos. Ese apoyo y conexión humana se repite en muchos casos de centenarios.
Algunos estudios sobre longevidad en zonas conocidas como “zonas azules” (lugares con alta concentración de centenarios en el mundo) encuentran patrones de vida donde se mezcla moderación en la dieta, actividad física ligera y disfrute social de la comida y bebida.
Investigaciones médicas, como las que se han realizado con María Branyas antes de su fallecimiento, muestran que la genética también juega un papel importante, junto con hábitos saludables.
La historia de Teresa no es un “manual garantizado para vivir más”, pero sí es un ejemplo inspirador de cómo una vida tranquila, con buenos hábitos alimenticios, conexiones familiares fuertes y la moderación en pequeños placeres (como una copa de vino con la comida) puede acompañar a muchas personas hacia edades extraordinarias. Al final, copiar lo positivo de otros no significa imitar literalmente sus hábitos, sino aprender a equilibrar la salud física, mental y social en nuestra propia vida.
11 de diciembre de 2025.

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