LA PARADOJA DEL TRABAJO Y LA NECESIDAD: ESCLAVOS DEL SIGLO XXI (Y EL ENGAÑO DE LA CRIMINAL AGENDA 2030).Por Carlos Garcés.
LA PARADOJA DEL TRABAJO Y LA NECESIDAD: ESCLAVOS DEL SIGLO XXI (Y EL ENGAÑO DE LA CRIMINAL AGENDA 2030).Por Carlos Garcés.
Acabo de ver un vídeo sobre La paradoja del trabajo y la necesidad, de Carl Jung, y lo adjunto porque retrata con precisión la gran mentira de nuestro tiempo. Pero yo quiero ir más allá: lo que Jung describía como paradoja hoy es un plan perfectamente diseñado, un engranaje global donde nos quieren sumisos, obedientes y agradecidos por nuestra esclavitud. Y ese plan tiene nombre: Agenda 2030.
Nos dicen que trabajamos para vivir, que avanzamos hacia un “mundo sostenible”, “inclusivo” y “justo”. Mentira. Lo que realmente buscan es control total: ciudadanos agotados, dependientes, sin tiempo para pensar ni rebelarse. La Agenda 2030, con su lenguaje seductor y sus colores amables, no es más que la sofisticación de la misma trampa: trabajas para pagar impuestos, los impuestos financian su maquinaria, y su maquinaria perpetúa tu servidumbre.
¿No lo ves? Nos imponen metas que jamás pedimos: “igualdad”, “cambio climático”, “reducción de desigualdades”… mientras ellos viajan en jets privados, acumulan riqueza obscena y diseñan desde despachos lejanos cómo debe ser tu vida. Tú, mientras tanto, corres en la rueda: madrugas, produces, consumes, obedeces. Te mantienen entretenido con derechos parciales y con promesas de un futuro mejor… que nunca llega.
Y lo más perverso: mientras destruyen el verdadero trabajo, fomentan la dependencia. Cada vez se produce menos, cada vez más personas viven de subsidios, rentas mínimas o sueldos universales. Te hacen creer que es “justicia social”, pero en realidad es una estrategia: cuanto más dependas del Estado, menos libre eres. Un trabajador extenuado es un esclavo productivo; un subsidiado obediente es un esclavo dócil. Así, controlan a todos: a los que trabajan y a los que ya no trabajan.
Carl Jung advirtió que el hombre que no enfrenta sus cadenas termina siendo un autómata. Hoy esas cadenas son digitales, ideológicas y “solidarias”. Nos están despojando del alma mientras nos hacen creer que lo hacemos “por el bien común”. Nos han robado lo esencial: el tiempo, la libertad y la capacidad de decidir qué es una necesidad y qué no lo es.
El crimen es monumental: generaciones enteras hipotecadas, familias destruidas por la ausencia del padre o de la madre que nunca están en casa porque trabajan sin descanso, ancianos descartados después de entregar toda una vida al sistema. ¿Y para qué? Para sostener un monstruo que no tiene rostro pero sí un logo multicolor: Agenda 2030.
Basta de engaños. No necesitamos más metas globales, necesitamos recuperar lo que nos pertenece: nuestra vida. La verdadera rebelión es dejar de alimentar su máquina. No es teoría conspirativa, es pura evidencia: la paradoja del trabajo y la necesidad no es un error del sistema… es su diseño.
24 de agosto de 2025.

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