ADULTERAR EL LENGUAJE PARA ADULTERAR LA REALIDAD: LAS MAL LLAMADAS VACUNAS COVID. Por Carlos Garcés.


ADULTERAR EL LENGUAJE PARA ADULTERAR LA REALIDAD: LAS MAL LLAMADAS VACUNAS COVID. Por Carlos Garcés.

Vivimos un tiempo extraño, una época marcada por una perversión del lenguaje tan descarada que ha conseguido convertir en dogma lo que ni siquiera admite discusión seria. Y lo más trágico es que esa manipulación lingüística ha sido el ariete con el que se han derribado derechos, libertades y principios que creíamos inamovibles.

Se habla, todavía hoy, y con un desparpajo insultante, de “vacuna contra el covid” contra aquello que no existe ni ha existido jamás y que algunos presentan como una verdad revelada. Pero ¿Qué sentido tiene llamar vacuna a algo desarrollado a una velocidad incompatible con cualquier estándar científico clásico? ¿Qué honestidad hay en utilizar un término tan cargado de confianza social para designar sustancias  en base a algo que no existe, en base a una mentira.

NO SON VACUNAS.

SON OTRA COSA.

Llámadlo como queráis: compuestos experimentales, productos biotecnológicos, preparados apresurados… pero no utilizad un término cuya función histórica era inspirar seguridad. Porque utilizar esa palabra es, precisamente, la esencia de la manipulación: se cambia la palabra para que la gente no se atreva a cuestionar la cosa. Como llevo años diciendo y no me cansaré de hacerlo, HAY QUE INCIDIR EN LO FUNDAMENTAL Y NEGAR LA MAYOR. Y sólo así todo lo demás cae por su propio peso. Pero nadie está por esa labor, la de MOSTRAR LA VERDAD. Y se quedan con las medias verdades que son las peores mentiras que existen.

La clave de toda esta sinrazón que llevamos padeciendo desde el 14 de marzo de 2020, la más profunda, la más inquietante, la más peligrosa, radica en esto: en ADULTERAR EL LENGUAJE PARA ADULTERAR LA REALIDAD.

Primero cambian las palabras. Luego cambian los hechos. Y al final cambian a las personas.

Hablar de vacunas cuando no se respetaron los tiempos que siempre se exigieron para una vacuna....

Hablar de protección cuando jamás se discutieron alternativas....

Hablar de consenso científico cuando el disenso fue silenciado.....

Hablar de salud pública mientras se pisoteaban Derechos fundamentales, atentando gravemente contra la vida y la libertad humana creando para ello la figura del asintomático (porque todo el mundo estábamos enfermos aunque no lo notáramos......). En una verdadera pandemia se cura a los enfermos y se deja en paz a los sanos algo que aquí no sucedió entre otras cosas porque esa enfermedad inventada jamás existio.

Y todo ello ha venido impuesto y continúa debido a un ejercicio constante de imposición lingüística. Y cuando conquistan el lenguaje, conquistan la mente. Cuando deciden cómo debemos nombrar las cosas, deciden también cómo debemos pensarlas. Y cuando uno acepta ese marco, deja de ser ciudadano para convertirse en súbdito.

Por eso, ahora más que nunca, hay que ser rigurosos con las palabras.

Las palabras son trincheras.

Las palabras son escudos.

Las palabras son armas.


Si ellos manipulan el lenguaje para dominar, nosotros debemos defender el lenguaje para rebelarnos y desobedecer.

Porque cuando se pierde la batalla del lenguaje, se pierde todo lo demás.

Carlos Garcés.
22 de noviembre de 2025.








"SENATOR". Carlos Garcés.

Comentarios