Este consejo, «vive cada día como si fuera el último», es un cliché. Todo el mundo lo dice, pero muy pocos lo hacen. En todo caso, ¿sería razonable hacerlo? Sin embargo, Séneca no está sugiriendo que no respetes las leyes o tus opiniones y que busques una orgía a la que te puedas unir a la espera del fin del mundo.
Una comparación mejor sería la de un soldado que está a punto de partir hacia el frente y no sabe si regresará. Por eso, pone en orden sus asuntos. Les dice a sus hijos y a su familia que los ama, y no pierde el tiempo para ocuparse de nimiedades.
Por la mañana, cuando está listo para partir, espera regresar sano y salvo, pero también está preparado para la posibilidad de no hacerlo.
Hoy, vivamos de la misma manera.

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