“En el mundo hay un solo ser que dice mentiras: el hombre. Todos los demás son auténticos y sinceros, en la medida en que se dan a conocer como lo que son y actúan de acuerdo a lo que sienten. Una expresión emblemática, o quizás alegórica, de esta diferencia fundamental es que todos los animales se desplazan en su apariencia natural, y esto contribuye considerablemente a la impresión favorable que produce el contemplarlos (algo que por lo menos a mí, sobre todo cuando no están en cautiverio, me alegra profundamente el corazón); mientras que el hombre, debido a su vestimenta, se ha convertido en una caricatura, un monstruo cuyo espectáculo,
ya desagradable por este mero hecho, se ve acentuado por la tez blanca que le es tan poco natural, y por todas las nefastas secuelas de una alimentación contra natura a base de carne, así como por las bebidas
alcohólicas, el tabaco, los excesos y las enfermedades. ¡El ser humano constituye una mancha de ignominia en la naturaleza!”
El hombre, una mancha de ignominia en la naturaleza
El arte de insultar,
Arthur Schopenhauer

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